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En el muelle pesquero de la localidad de Palamós (Girona) se encuentra un curioso diamante. El edificio alberga algo más que un museo con exposiciones permanentes sobre las artes de pesca, además cuenta con dos barcos amarrados en puerto, también visitables, y un aula gastronómica donde realizar degustaciones y cursos de cocina marinera. Por si todo esto fuera poco, además, alberga una Cátedra de Estudios Marítimos.
El Museu de la Pesca tal y como hoy lo conocemos, abría sus puertas al público el 14 de septiembre de 2002 con el objetivo no solo de garantizar la protección de los fondos que integran sus colecciones sino también el patrimonio marítimo y pesquero de la Costa Brava.
Comenzando por un inmueble con historia: el edificio de El Tinglado fue construido en 1935 como almacén portuario y centro de subastas de pescado, pero no llegó a cumplir con su objetivo, entre otras cosas porque fue destruido durante uno de los bombardeos de la Guerra Civil. Fue reconstruido en 1944 y tuvo multitud de usos relacionados con el sector marítimo pesquero, incluso albergó la cofradía de pescadores, hasta que fue cedido en 1999 para la localización del museo pesquero.
Para impulsar la investigación y facilitar la consulta y estudio a fondo de su rico patrimonio, la Universidad de Girona eligió este centro como sede de su Cátedra de Estudios Marítimos que tiene como objetivo último contribuir a la sensibilización hacia la sostenibilidad, sin perder de vista la realidad, económica, social y cultural del sector marítimo.
Espai del Peix está destinada a una gran variedad de actividades, desde cursos de cocina a debates sobre sostenibilidad pesquera.
En su Espai del Peix, y con un moderno equipamiento, se promocionan los productos del mar locales y sostenibles de kilómetro cero, haciendo hincapié en aquellas especies menos cotizadas, pero con un alto valor culinario y gastronómico.
Finalmente, a través de sus diferentes actividades culturales y formativas, el Museu de la Pesca ha ido ganándose a pulso un hueco como ágora cualificada para fomentar el diálogo entre la gente de mar y el resto de la sociedad. Regularmente organizan encuentros para hablar de problemas y retos bajo el paraguas de seguir fomentando las vocaciones marineras entre sus visitantes más jóvenes.
COLECCIONES PERMANENTES
El Museu de la Pesca conserva artes y aparejos que usaban los pescadores locales desde principios de siglo XX hasta nuestros días. Eso incluye aparatos utilizados en la navegación, herramientas empleadas en diversos oficios y objetos de la vida cotidiana de la gente del mar.
También dispone de una colección con más de 120 años de antigüedad de ejemplares de animales exóticos procedentes de todo el mundo y una de sus salas recoge un muestrario con más de 1.700 ejemplares de pechinas y tornillos.
Entre sus múltiples actividades destaca el Proyecto Memoria Viva dedicado a recuperar la tradición oral del mundo del mar a través de la grabación y difusión de entrevistas con pescadores mayores para así evitar que se pierda este legado.
Asistir a una subasta en la lonja, a un taller de restauración y mantenimiento de embarcaciones o acompañar a los pescadores en una actividad de pesca turismo son algunas de las joyas inmateriales que también se pueden encontrar en este museo.
Palamós cuenta con los únicos museos flotantes visitables del Mediterráneo dedicados a las embarcaciones pesqueras tradicionales.
Ver más contenidos en el número 645 de la revista Mar del mes de mayo