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La bahía de Algeciras fue escenario de un nuevo vertido de hidrocarburos. El incidente se produjo a primera hora del pasado 1 de agosto cuando el mercante Gas Venus, de bandera panameña, recibía combustible en una maniobra de bunkering. El derrame obligó a la Autoridad Portuaria de Gibraltar a cerrar el puerto y dos playas del Peñón.
El fallo en el repostaje se produjo en la parte sur del Fondeadero de Poniente (Western Anchorage), ubicado en la cara del Peñón que da al interior de la bahía de Algeciras, cuando el Gas Venus recibía combustible del Hércules 500. La operación de búnkering se paró de inmediato al detectarse que salía fuel de los depósitos. La Autoridad Portuaria de Gibraltar desplegó barcos de contención y barreras para evitar el avance de la mancha, cerrando las operaciones en el puerto e izando la bandera roja al baño en las calas de Little y Camp Bay. Las autoridades españolas fueron informadas al respecto y, pese a monitorear el avance del vertido, no necesitaron desplegar los medios de Salvamento Marítimo.
El capitán del mercante pasó a disposición judicial y quedó en libertad cuando la Autoridad Portuaria de Gibraltar levantó la orden de inmovilización del barco una vez que recibió 1,5 millones de libras esterlinas en concepto de fianza para pagar los gastos de limpieza de los 2.000 litros de combustible derramado.
Por las aguas del Estrecho de Gibraltar pasan anualmente más de 110.000 buques mercantes. El año pasado por estas fechas se produjo en la zona el hundimiento del “OS35”. El grupo Verdemar Ecologistas en Acción considera que la falta de personal y de medidas de seguridad en las operaciones de trasvase de combustible de barcos en el mar están detrás de los vertidos.