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Alteraciones de la coagulación y su tratamiento
27/08/2026
ISM
Sanidad marítima
Rosa Mª Gandía Bonnín. Médico sanidad marítima.

El personal sanitario del ISM debe garantizar la prevención de enfermedades que puedan desarrollarse o agravarse durante el embarque, comprometiendo la salud, e incluso la vida, de la gente de mar. Una de las patologías que requiere especial atención está relacionada con los trastornos de la coagulación y su tratamiento.
La hemostasia es el proceso que permite detener el sangrado y evitar la coagulación de la sangre dentro de los vasos sanguíneos. En ella intervienen múltiples factores. La integridad de estos mantiene un equilibrio perfecto que evita pérdidas importantes de sangre cuando se producen heridas o que, por el contrario, se desencadene un proceso de coagulación anormalmente aumentada.
Las plaquetas son protagonistas de excepción para evitar pérdidas sanguíneas. Cuando se produce una herida, las plaquetas van a la zona, cambian su forma y liberan sustancias que permiten formar el denominado tapón plaquetario para evitar la pérdida de sangre. Además, liberan factores de crecimiento que favorecen la reparación del vaso dañado.
Hay enfermedades que alteran el proceso normal de coagulación de la sangre, como la hemofilia A. Por otra parte, el uso de medicamentos como aspirina, fármacos anticoagulantes, o la disminución en el número de plaquetas pueden condicionar la aparición de un sangrado patológico.
La epistaxis (sangrado por la nariz), los hematomas en la piel, o la presencia de hemorragias en articulaciones, sin causa aparente, deben hacer sospechar que los mecanismos hemostáticos no están funcionando adecuadamente.
En sentido contrario, el incremento patológico de la coagulación predispone a la formación de trombos dentro de los vasos, producidos por una activación inapropiada de las plaquetas y/o de otros factores de coagulación en vasos sanguíneos dañados por cirugías o modificados por la existencia de placas de ateroma.
Las arritmias, especialmente la fibrilación auricular (FA) causan trombos en el torrente sanguíneo. Estos pueden viajar peligrosamente por el organismo obstruyendo otros vasos o desarrollando episodios muy graves como ictus cerebrovasculares, infarto cardiaco, trombosis pulmonares o trombosis venosas profundas.
Hoy en día también disponemos de los denominados ACOD, como Eliquis que, pese a su elevado coste, ofrecen importantes ventajas farmacológicas.
En un sector laboral con alta siniestralidad, como el marítimo, si se produjera una herida en un trabajador anticoagulado, el sangrado podría derivar en una situación médica de difícil control.
Además, los horarios y los períodos fuera del hogar de los trabajadores del mar podrían ser factores que impiden una adecuada adherencia al tratamiento, algo completamente necesario para prevenir la aparición de los eventos que dieron origen al uso de dicha medicación.
La posibilidad de desarrollar una arritmia o un ictus cerebrovascular cuando el trabajador se encuentra lejos de una atención especializada en tierra, desencadenaría un cuadro clínico donde, cualquier segundo perdido, podría tener secuelas irreversibles o la muerte del enfermo, a pesar de los grandes beneficios asistenciales que brinda el ISM al trabajador embarcado.
Por esto, los trastornos de coagulación y el uso de anticoagulantes se explican en el Anexo III del RD 505/2024, de 28 de mayo, regulador de los reconocimientos médicos de aptitud y de la protección de la salud de los trabajadores del sector marítimo-pesquero embarcados. El documento explica que las personas anticoaguladas serán aptas para el embarque solo cuando naveguen a menos de una hora de distancia del puerto.
➡️ Ver más en el número 669 de la Revista MAR
La hemostasia es el proceso que permite detener el sangrado y evitar la coagulación de la sangre dentro de los vasos sanguíneos. En ella intervienen múltiples factores. La integridad de estos mantiene un equilibrio perfecto que evita pérdidas importantes de sangre cuando se producen heridas o que, por el contrario, se desencadene un proceso de coagulación anormalmente aumentada.
Las plaquetas son protagonistas de excepción para evitar pérdidas sanguíneas. Cuando se produce una herida, las plaquetas van a la zona, cambian su forma y liberan sustancias que permiten formar el denominado tapón plaquetario para evitar la pérdida de sangre. Además, liberan factores de crecimiento que favorecen la reparación del vaso dañado.
Hay enfermedades que alteran el proceso normal de coagulación de la sangre, como la hemofilia A. Por otra parte, el uso de medicamentos como aspirina, fármacos anticoagulantes, o la disminución en el número de plaquetas pueden condicionar la aparición de un sangrado patológico.
La epistaxis (sangrado por la nariz), los hematomas en la piel, o la presencia de hemorragias en articulaciones, sin causa aparente, deben hacer sospechar que los mecanismos hemostáticos no están funcionando adecuadamente.
En sentido contrario, el incremento patológico de la coagulación predispone a la formación de trombos dentro de los vasos, producidos por una activación inapropiada de las plaquetas y/o de otros factores de coagulación en vasos sanguíneos dañados por cirugías o modificados por la existencia de placas de ateroma.
CAUSAS
Un incremento anormal de la coagulación se relaciona con un flujo sanguíneo estático o enlentecido como cuando los enfermos permanecen mucho tiempo encamados. También existe está predisposición en las embarazadas o debido al uso de contraceptivos orales.Las arritmias, especialmente la fibrilación auricular (FA) causan trombos en el torrente sanguíneo. Estos pueden viajar peligrosamente por el organismo obstruyendo otros vasos o desarrollando episodios muy graves como ictus cerebrovasculares, infarto cardiaco, trombosis pulmonares o trombosis venosas profundas.
TRATAMIENTO
Los proveedores de salud disponen de fármacos anticoagulantes que evitan la anormal activación de la coagulación. La aspirina (AAS) es un antiagregante plaquetario, comúnmente usado con este fin, al igual que la heparina.Hoy en día también disponemos de los denominados ACOD, como Eliquis que, pese a su elevado coste, ofrecen importantes ventajas farmacológicas.
En un sector laboral con alta siniestralidad, como el marítimo, si se produjera una herida en un trabajador anticoagulado, el sangrado podría derivar en una situación médica de difícil control.
Además, los horarios y los períodos fuera del hogar de los trabajadores del mar podrían ser factores que impiden una adecuada adherencia al tratamiento, algo completamente necesario para prevenir la aparición de los eventos que dieron origen al uso de dicha medicación.
La posibilidad de desarrollar una arritmia o un ictus cerebrovascular cuando el trabajador se encuentra lejos de una atención especializada en tierra, desencadenaría un cuadro clínico donde, cualquier segundo perdido, podría tener secuelas irreversibles o la muerte del enfermo, a pesar de los grandes beneficios asistenciales que brinda el ISM al trabajador embarcado.
Por esto, los trastornos de coagulación y el uso de anticoagulantes se explican en el Anexo III del RD 505/2024, de 28 de mayo, regulador de los reconocimientos médicos de aptitud y de la protección de la salud de los trabajadores del sector marítimo-pesquero embarcados. El documento explica que las personas anticoaguladas serán aptas para el embarque solo cuando naveguen a menos de una hora de distancia del puerto.
PREVENCIÓN
La adopción de hábitos de vida saludables: no fumar, mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física con regularidad, controlar los niveles de colesterol en sangre o evitar períodos largos de inmovilización si puede reducir la necesidad de un uso prolongado de fármacos anticoagulantes.➡️ Ver más en el número 669 de la Revista MAR
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