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Nuevas formas de comprar y consumir
29/04/2026
Más Mar
Opinión
Mª Luisa Álvarez. Directora General de FEDEPESCA

Empecé a trabajar en el sector de la comercialización pesquera en 1990 -casi esos 40 años de cambios del mar que ha supuesto la entrada en la UE- viviendo también los cambios en nuestro mercado alimentario, con la entrada de grandes operadores, que han modificado la forma de comprar y consumir radicalmente.
Al tiempo, hemos avanzado tanto en derechos de los consumidores, en seguridad alimentaria, en trazabilidad e información al consumidor final, en control y en sostenibilidad que podemos afirmar, sin ninguna duda, que vivimos en el entorno pesquero y acuícola más regulado, garantista y controlado del mundo.
He vivido infinitas modificaciones legislativas procedentes de la Unión que nos ayudaron a mejorar, a innovar y a pensar de otra manera, a reinventarnos, a construir un mundo mejor, un mercado más transparente y justo. Pero esta maquinaria europea está dejando atrás a las personas y a los pequeños empresarios de toda la cadena que protagonizaron esa transformación y que, con su esfuerzo y dedicación, contribuyeron a una Europa y a una España mejores.
Ha llegado la hora de dejar de asfixiar a los operadores de la cadena del mar con exigencias que buscan la excelencia a base de anular la rentabilidad y disparar los costes, lo que repercute en los precios, al tiempo que convivimos con un 80% de productos importados en nuestros mercados pesqueros y acuícolas. Productos que no están sometidos a las mismas exigencias laborales, sociales, medioambientales y burocráticas y que, por ello, compiten con precios inferiores.
Europa no puede desmantelar su cadena productiva, menos la alimentaria. La “economía de los papeles” no puede paralizar la economía real. Ha llegado el momento de legislar sin asfixiar, de acompañar, de prestigiar, de proteger a los operadores de una cadena que se hace cada vez más pequeña, de principio a fin, lo que puede poner en jaque nuestra independencia alimentaria, nuestra cultura marinera y gastronómica, nuestra confianza en Europa. La UE no puede crear un espacio totalmente injusto con sus operadores alimentarios, porque entonces, dejará de ser la Europa que soñamos y ayudamos a construir. ➡️Leer más en el número 666 del mes de abril de la revista Mar.
Al tiempo, hemos avanzado tanto en derechos de los consumidores, en seguridad alimentaria, en trazabilidad e información al consumidor final, en control y en sostenibilidad que podemos afirmar, sin ninguna duda, que vivimos en el entorno pesquero y acuícola más regulado, garantista y controlado del mundo.
He vivido infinitas modificaciones legislativas procedentes de la Unión que nos ayudaron a mejorar, a innovar y a pensar de otra manera, a reinventarnos, a construir un mundo mejor, un mercado más transparente y justo. Pero esta maquinaria europea está dejando atrás a las personas y a los pequeños empresarios de toda la cadena que protagonizaron esa transformación y que, con su esfuerzo y dedicación, contribuyeron a una Europa y a una España mejores.
Ha llegado la hora de dejar de asfixiar a los operadores de la cadena del mar con exigencias que buscan la excelencia a base de anular la rentabilidad y disparar los costes, lo que repercute en los precios, al tiempo que convivimos con un 80% de productos importados en nuestros mercados pesqueros y acuícolas. Productos que no están sometidos a las mismas exigencias laborales, sociales, medioambientales y burocráticas y que, por ello, compiten con precios inferiores.
Europa no puede desmantelar su cadena productiva, menos la alimentaria. La “economía de los papeles” no puede paralizar la economía real. Ha llegado el momento de legislar sin asfixiar, de acompañar, de prestigiar, de proteger a los operadores de una cadena que se hace cada vez más pequeña, de principio a fin, lo que puede poner en jaque nuestra independencia alimentaria, nuestra cultura marinera y gastronómica, nuestra confianza en Europa. La UE no puede crear un espacio totalmente injusto con sus operadores alimentarios, porque entonces, dejará de ser la Europa que soñamos y ayudamos a construir. ➡️Leer más en el número 666 del mes de abril de la revista Mar.
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