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Diario de prácticas de estudiantes canarios en el mar
Listos para trabajar
29/07/2026
ISM
ISM al día
Juan Socorro. Director del IFP Marítimo Pesquero de Las Palmas de Gran Canaria
La evolución de la FP hacia una formación con más vínculos con el mundo laboral implica una actualización en el planteamiento de los estudios y un cambio en la organización y temporalización de los contenidos teóricos y prácticos. En verano, estudiantes del IFP Marítimo Pesquero de Las Palmas de Gran Canaria pusieron en práctica sus conocimientos a bordo de “El San José”, una embarcación pesquera artesanal. Así fue la experiencia.
En el camino hacia una inmersión real del alumnado en el mundo laboral, destacamos la formación en prácticas de pesca que han realizado este verano estudiantes de los ciclos formativos de grado medio y superior de Puente, del IFP Marítimo Pesquero de Las Palmas de Gran Canaria, perteneciente a la Dirección Provincial del ISM de Las Palmas.
En este proyecto han participado agentes como el Grupo de Acción Costera de Gran Canaria (GACGC), la Cooperativa de Pescadores de Melenara, la embarcación de pesca profesional “El San Pedro”, la Capitanía Marítima de Las Palmas, y nuestro centro. Hemos conseguido una participación activa de los estudiantes, demostrando interés en el aprendizaje y en la realización de prácticas de pesca, primero y de manipulación, conservación, venta y distribución de los productos a través del primer punto de venta, después.
En la última semana de mayo y la primera de junio, alumnos de los ciclos formativos de grado medio (Grado D, nivel 2) de Navegación y Pesca de Litoral, y de grado superior (Grado D, nivel 3) de Transporte Marítimo y Pesca de Altura, lograron hacer realidad parte de su proyecto de estudios, y con ello de vida, siendo marineros en un barco de pesca artesanal de la Cooperativa de Pescadores de Melenara.
PRÁCTICAS EN EL MAR
Francisco Torres (“Pachi”, como le llamamos todos), licenciado en Ciencias del Mar, pescador profesional y profesor de Pesca de nuestro Instituto, acompañó a los alumnos en la práctica a bordo de un pesquero y describe así la experiencia: “los alumnos tuvieron la oportunidad de embarcarse y hacer prácticas a bordo de un buque de pesca profesional, experiencia que marcará un antes y un después en su formación. Desde el momento que pisaron cubierta, la impresión fue de absoluto asombro y fascinación. Vivir de cerca la experiencia, tomar conciencia de las dimensiones del medio, la complejidad de los sistemas de navegación, de búsqueda de peces y la realidad del oficio, les despertó una admiración inmediata, superando con creces cualquier expectativa que hubieran proyectado en las aulas”.
Teniendo en cuenta que la pesca artesanal es dominante en Canarias, los estudiantes experimentaron en persona el trabajo en el mar. Su grata y activa participación, tanto en las maniobras con el cerco como con el calado y levado de artes de trampa, demostraron su capacidad para adaptarse al esfuerzo físico y al virado manual que exigen nuestras tradiciones pesqueras.
Finalizadas las maniobras, los jóvenes sintieron la incertidumbre y expectación cuando el arte se aproxima al barco y descubrir qué había en cada nasa. Con la captura en cubierta, los alumnos procedieron a la clasificación del pescado. Fue muy gratificante ver su respeto hacia el medio cuando procedieron a la suelta, inmediata y cuidadosa, de las especies no deseables o de aquellas que no cumplían la talla mínima, aplicando la ética de sostenibilidad de la pesca artesanal.
Posteriormente, los alumnos se volcaron en la manipulación del producto para garantizar su máxima frescura y calidad, participando en las tareas de lavado en cubierta, el correcto llenado de las cajas y la posterior aplicación de la mezcla exacta de hielo y agua para un óptimo mantenimiento térmico. No solo aprendieron la importancia de mantener la cadena de frío, sino también el valor y el mimo con los que el pescador artesanal trata cada pieza, desde su captura hasta la llegada a puerto.
Los estudiantes pusieron en práctica lo aprendido durante el curso en las aulas.
ACTIVIDAD COMERCIAL
Amarrados en el muelle, la actividad se trasladó a tierra donde los estudiantes completaron el ciclo del producto participando en el pesaje oficial de las capturas, aprendiendo la importancia de la trazabilidad y los estrictos controles sanitarios que definen a nuestro sector. El grupo asimiló de manera práctica la aplicación del protocolo de control de la ciguatoxina, procediendo al pesaje por unidades de las especies sensibles que superaban los pesos regulados para la toma de muestras.
El broche de oro fue la formalización del desembarco junto al personal de la cooperativa, donde los alumnos asistieron a la confección de la nota de primera venta. Este documento, vital en la economía y fiscalización de la pesca artesanal, les permitió comprender cómo se traduce el esfuerzo físico realizado en el mar y el muelle en un proceso comercial transparente, legal que pone en valor el producto local.
El valor añadido de las prácticas residió en el factor humano. La excelente relación y comunicación establecida con los pescadores. Los estudiantes se ganaron el respeto de la tripulación, mostrando empatía y capacidad de escucha tanto en el trabajo en puerto como durante la faena en la mar.
Lo más destacable fue el nivel de implicación y compromiso de todos los grupos. Los alumnos se integraron en la rutina a bordo, mostrando gran curiosidad y disposición para trabajar en equipo.
Uno de los momentos más entrañables de la jornada ocurrió en el cuarto de pescadores. Fue realmente bonito ver cómo los alumnos conectaron con los marinos de distintas generaciones presentes en el puerto.
RELEVO GENERACIONAL
Los pescadores más veteranos y los jóvenes en activo no dudaron en abrirse a los alumnos, escuchando sus inquietudes y debatiendo sobre el futuro y las preocupaciones del sector. La magia de ser isleños se hizo patente cuando, entre anécdotas y charlas, empezaron a surgir vínculos y conocidos en común en otras islas del archipiélago. Este cruce de historias demostró que el sector de la pesca artesanal canaria no es un conjunto de barcos aislados, sino una gran familia interconectada por los mismos lazos, el mismo respeto al mar y un arraigo cultural que une a las islas. del archipiélago.
Como docente, comprobar el éxito de esta colaboración entre la nueva generación y los profesionales en activo es el mayor orgullo posible. Regresamos a tierra con la certeza de que estas prácticas no solo afianzan las competencias técnicas de los alumnos, sino que les despiertan respeto hacia la profesión.
El IFP Marítimo Pesquero de Las Palmas comparte con el Grupo de Acción Costera de Gran Canaria, dirigido por Montserrat Gimeno Ortiz, una sinergia que resumimos en la implicación para reforzar la economía azul sostenible y, en este caso concreto, promover la formación y el relevo generacional efectivo en la pesca costera artesanal, favorecer la participación de jóvenes en la vida económica y social de la zona costera, impulsar la valorización de los productos de proximidad y sensibilizar sobre la biodiversidad, el patrimonio ambiental y el patrimonio pesquero.
Trabajamos para continuar en este proyecto con el que queremos establecer un marco de cooperación entre ambas instituciones, impulsando actuaciones conjuntas de formación, divulgación, orientación profesional, sensibilización y conexión con el sector local, con especial atención al relevo generacional, la pesca artesanal, la economía azul sostenible, la valorización del producto pesquero local y la participación de jóvenes en la vida económica y social de las comunidades costeras de Gran Canaria.
La implicación de los diferentes agentes sociales: cooperativas y cofradías de pescadores, junto con su administración y sus embarcaciones es el pilar para que estas líneas de actuación puedan seguir realizándose. Quiero trasmitir mi más sincero agradecimiento al GACGC, a la Cooperativa de pescadores de Melenara, al barco “El San Pedro”, a Pachi, Montse, Davinia, Juan Francisco, Sergio y a toda la tripulación.