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Las Paradojas de la Economía Azul
22/05/2026
Más Mar
Opinión
Marta Díaz Barrera. Embajadora de Economía Azul. Asesora en Sostenibilidad Marina

Hace unos días, un joven de la generación millennial, me hacía la siguiente pregunta: “¿qué pasaría si el océano colapsara?”. Una pregunta directa, sin filtro, formulada por la generación que habla de manera transparente y que siente una urgente necesidad de conocer todo sobre la situación climática. En ese preciso momento, un sinfín de escenarios caóticos, aunque interconectados, desfilaron por mi mente. Respiré hondo y me lancé a explicarle el impacto que ello provocaría en nuestro bienestar, en nuestra salud y en la -mal denominada- “seguridad” alimentaria. Hice alusión a la huella en la economía mundial y al choque brutal que se establecería con el sistema instaurado. “Aunque todo esto”, puntualicé, “si realmente se diese el caso extremo de que el océano colapsara”.
Pasaron unos días y la pregunta, que seguía flotando en mi cabeza, me llevó a reflexionar sobre las muchas y variadas paradojas presentes en la Economía Azul. Tecleé en mi móvil “Diccionario de la Real Academia Española” y leí los resultados de la búsqueda: “hecho o dicho aparentemente contrario a la lógica”. Tomando esta definición como válida, la conocida como quinta economía mundial, presenta –muy a su pesar- ciertas contradicciones. Veámoslas.
Paradójicamente, no sólo se siguen fabricando materiales nocivos para el medio ambiente, sino que, en la última década, su producción se ha visto implacablemente incrementada. Normativas que contribuyan a modificar hábitos y rutinas de consumo, limiten la producción de ciertas materias primas e introduzcan, de paso, criterios sostenibles, ¿serían suficientes para diseñar soluciones?
Las mentalidades pasivo-conformistas, nunca dotaron de progreso a las naciones, ni construyeron grandes países. Extraer enseñanzas de las paradojas azules para avanzar, sí.
➡️Leer más en el número 667 de la Revista MAR
Pasaron unos días y la pregunta, que seguía flotando en mi cabeza, me llevó a reflexionar sobre las muchas y variadas paradojas presentes en la Economía Azul. Tecleé en mi móvil “Diccionario de la Real Academia Española” y leí los resultados de la búsqueda: “hecho o dicho aparentemente contrario a la lógica”. Tomando esta definición como válida, la conocida como quinta economía mundial, presenta –muy a su pesar- ciertas contradicciones. Veámoslas.
INVERSIÓN
Las partidas presupuestarias destinadas a proyectos, tanto de ciencia e innovación marinas como de monitorización de los océanos, resultan insuficientes. Nuestro conocimiento del espacio exterior supera al que tenemos sobre mares y océanos. ¿Curioso? Priorizar soluciones e inversiones que protejan los ecosistemas y biodiversidad marina, permitiría no solo alimentar a la sociedad, sino ofrecer más salud, calidad de vida y empleo a las comunidades locales. Invertir en lo Azul exige paciencia, pero no invertir en ello conllevaría quedarse fuera y, esto a su vez, supondría un riesgo de magnitud considerable. ¿Estamos dispuestos a asumirlo?OBJETIVOS COTIDIANOS
La ropa que vestimos, el móvil que consultamos a todas horas, los muebles que decoran nuestras casas… prácticamente todos los productos que tenemos a nuestro alrededor han sido transportados por vía marítima. El océano sostiene la cadena logística del mundo. Sin embargo, hay estudios que demuestran que lo que no se ve a simple vista, no se valora. ¿Cómo explicar de manera clara, directa y transparente que la Economía Azul es un mercado emergente, que genera más de 22.000 millones de euros y que da empleo a casi un millón de personas en España? Puede que en el mensaje esté la clave. Quizá sea cuestión de abordar la comunicación desde otro enfoque. ¿Habrá llegado el momento de hacerla más humana?COSTA
España cuenta con más de 8.000 kilómetros de costa repartidos por todo el litoral peninsular, las islas Baleares, las islas Canarias, Ceuta y Melilla. ¿Cuántas personas residentes en poblaciones costeras siguen viviendo de espaldas al mar? ¿Cuántos jóvenes no han pisado nunca una lonja, ni saben cómo funciona la logística portuaria? Para proteger el mar es indispensable conocerlo y entenderlo. Me pregunto si será el mero desconocimiento, la razón por la que toallitas de bebés y bastoncillos van navegando por las aguas saladas de todo el mundo hasta juntarse con miles de envases de plástico, vertidos tóxicos y fibras desprendidas tras ciclos y ciclos de lavadoras. Esta basura, acumulada en el bautizado como Séptimo Continente, no hace sino aumentar de tamaño cada año (su superficie actual supera el millón de kilómetros cuadrados).Paradójicamente, no sólo se siguen fabricando materiales nocivos para el medio ambiente, sino que, en la última década, su producción se ha visto implacablemente incrementada. Normativas que contribuyan a modificar hábitos y rutinas de consumo, limiten la producción de ciertas materias primas e introduzcan, de paso, criterios sostenibles, ¿serían suficientes para diseñar soluciones?
CONCEPTO
En un mundo en el que hacer las preguntas correctas es un Arte, ¿cómo definir qué se entiende realmente por Economía Azul? ¿Cómo explicar adecuadamente que es palanca de sostenibilidad, innovación y crecimiento? A día de hoy, España no cuenta con una Estrategia Nacional en este ámbito. Hay voces que opinan que esto entra dentro del terreno de la utopía. Permítanme que discrepe. Unificar las hojas de ruta azules de las Autonomías, activar y reunir a actores y sectores azules, favorecer la colaboración público-privada y crear sinergias, son parte intrínseca de la respuesta.Las mentalidades pasivo-conformistas, nunca dotaron de progreso a las naciones, ni construyeron grandes países. Extraer enseñanzas de las paradojas azules para avanzar, sí.
➡️Leer más en el número 667 de la Revista MAR
