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Opinión

Hijo y nieto de pescadores, José Mª Gallart conoce el mar, el sector y a su gente. Lleva décadas vinculado a su gestión y al asociacionismo pesquero. Sabe escuchar y defiende los intereses de pescadores y armadores. Acaba de ser reelegido presidente d ela Federación Andaluza de Asociaciones Pesqueras (FAAPE) , organización que lidera desde 2019.
Procede de una familia muy vinculada al mar y a la pesca…
Empecé a venir al muelle siendo niño. Hablamos de los años setenta, y guardo recuerdos magníficos. Había un ambiente humano extraordinario, una forma de vida muy diferente a la actual. Mi padre, hombre de mar, fue un referente fundamental para mí, y él a su vez heredó esa tradición pesquera de mi abuelo. Crecí rodeado de gente trabajadora y muy unida, y eso me marcó profundamente.
¿Llegó a embarcarse?
¿Cómo se incorporó a la gestión pesquera?
¿Animaría a los jóvenes a dedicarse profesionalmente a la pesca?
La imagen que muchas veces se proyecta del sector es demasiado negativa. Sin embargo, la realidad es distinta. La pesca sigue ofreciendo estabilidad económica a muchas familias. Es cierto que existen dificultades para incorporar perfiles especializados, que faltan patrones, pero en Andalucía sigue existiendo relevo generacional, especialmente en empresas familiares donde la tradición continúa pasando de padres a hijos. En el puerto de Almería, por ejemplo, la mayoría de los armadores tienen menos de 50 años.¿Cómo describiría el momento actual de la pesca andaluza?
Desde el punto de vista biológico, la situación es positiva. Los esfuerzos realizados por el sector durante las últimas décadas y las medidas de gestión han contribuido a que los recursos pesqueros se encuentren en condiciones satisfactorias.El principal problema no está en el estado de los caladeros, sino en la inseguridad jurídica derivada de determinadas políticas comunitarias. Aun así, muchas modalidades mantienen niveles razonables de rentabilidad y cuentan con perspectivas de futuro. En mi opinión, la pesca andaluza tiene futuro, pero necesita seguridad jurídica y sentido común.
¿Cómo vislumbra el futuro del sector?
Hay motivos para el optimismo. Los recursos pesqueros presentan una evolución favorable y el sector ha demostrado una gran capacidad de adaptación. Sin embargo, necesitamos reglas estables que permitan trabajar con normalidad y planificar inversiones a largo plazo.¿Es Bruselas el principal escollo para la pesca andaluza y española?
Lo es. Muchas decisiones se adoptan sin tener suficientemente en cuenta la realidad del Mediterráneo. Durante años se han aplicado modelos de gestión pensados para otras zonas de Europa que poco tienen que ver con nuestras características biológicas, sociales y económicas.Además, competimos con flotas de terceros países que no están sometidas a las mismas exigencias, lo que genera una clara desventaja para los pescadores europeos.
¿Cómo están actualmente los caladeros del Mediterráneo y del Golfo de Cádiz?
Los pescadores son los primeros interesados en conservar los recursos porque de ellos depende su futuro. Por eso siempre hemos defendido una gestión basada en criterios científicos rigurosos.
¿Cuáles son las principales preocupaciones de los armadores andaluces?
La segunda es la incertidumbre regulatoria. Existe preocupación por posibles cierres de zonas de pesca y por nuevas restricciones que pueden afectar a la actividad sin una base científica suficientemente sólida.

El Plan Plurianual de Gestión del Mediterráneo Occidental reduce los días de actividad de la flota de arrastre. ¿Qué balance hace?
El balance es claramente negativo. En pocos años hemos sufrido una reducción superior al 50 % de los días de pesca disponibles. Una embarcación que hace unos años podía trabajar alrededor de 220 días anuales, hoy apenas dispone de unos 130 por embarcación, lo que supone pérdidas de rentabilidad y una presión insoportable para armadores y tripulaciones. Eso tiene consecuencias directas sobre la rentabilidad de las empresas y sobre el empleo en el sector.
¿Comprenden las instituciones europeas la realidad de la pesca mediterránea?
¿Dónde falla el diálogo entre el sector y la Comisión Europea?
El problema es que, en demasiadas ocasiones, las posiciones llegan muy definidas y existe poca disposición a modificar planteamientos iniciales.También creemos que España debería tener una mayor capacidad de influencia en Bruselas. Somos una potencia pesquera europea y, sin embargo, muchas veces no conseguimos trasladar adecuadamente nuestras posiciones.
¿La Política Pesquera Común necesita una reforma profunda?
Más que una reforma, necesita replantearse desde la base. Debe construirse escuchando mucho más al sector, teniendo en cuenta las diferencias existentes entre las distintas pesquerías europeas, y alineada con los principios de buena gobernanza, regionalización y sostenibilidad integral.El nuevo Reglamento de Control genera preocupación. ¿Cuáles son sus principales objeciones?
Especialmente aquellas medidas relacionadas con la motorización y determinados sistemas de vigilancia que generan nuevas cargas administrativas sin aportar beneficios claros ni para la conservación de los recursos ni para la actividad económica.El nuevo marco financiero europeo contempla una importante reducción de fondos para la pesca. ¿Qué consecuencias tendría?
Sería muy preocupante. Una reducción tan significativa limitaría enormemente las posibilidades de modernización, innovación y adaptación del sector.Aunque siempre hemos defendido que lo más importante no son las ayudas sino la posibilidad de trabajar con estabilidad, los fondos europeos siguen siendo una herramienta esencial para afrontar determinados desafíos.
¿Sobreviviría la pesca sin ayudas públicas?
Sí, siempre que existiera un marco regulatorio razonable y estable. La pesca no puede depender exclusivamente de las subvenciones. Lo que necesita es seguridad jurídica y condiciones que permitan desarrollar la actividad con normalidad.¿Es posible exigir una transición energética sin financiación específica?
Actualmente no. Hoy en día no existe una alternativa tecnológica plenamente viable al gasóleo para gran parte de la flota pesquera. Cualquier transición requerirá inversiones muy importantes y apoyo institucional.
¿Compite la flota europea en igualdad de condiciones con las de terceros países?
Ese es uno de los grandes problemas, especialmente en el Mediterráneo. Mientras las flotas comunitarias deben cumplir exigencias muy estrictas, otras flotas que operan sobre los mismos recursos no están sometidas a las mismas obligaciones.¿Qué papel pueden desempeñar la innovación y la investigación científica?
Son fundamentales. El futuro de la pesca pasa por apoyarse en el conocimiento científico, la digitalización y las nuevas tecnologías. Ya estamos incorporando sensores, sistemas de monitorización y herramientas que permiten una gestión más eficiente y sostenible.
Si pudiera trasladar un único mensaje a Bruselas, Madrid y Sevilla, ¿cuál sería?
Cuando dentro de diez años mire atrás, ¿qué le gustaría que se dijera de su etapa al frente de las organizaciones pesqueras?
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