Reconocimiento a las mujeres del sector pesquero Artrosis: prevención y tratamiento El triángulo de las Bermudas Inmovilización y traslado de accidentados Caballitos de mar Enfermedades infecciosas 39 plazas de médico ISM Torniquete: sí o no Apnea obstructiva del sueño Una sentencia histórica Concurso de fotografía: Faros de España Ganador y finalistas III Concurso de fotografía Viruela del mono Regularización por arraigo y formación Ganadores La luz que nos guía Mareas rojas: mitos y realidad Green Navigation, “el Google Maps del mar” Entra en vigor el Convenio 188 Salud emocional en las tripulaciones Cocineros a bordo Monstruos marinos Buques autónomos Elena Martínez Carqués Se necesitan médicos para el ISM Tiburón a la vista Acuerdo pensiones Allá donde mar y río son uno Observadores científicos Trámites más sencillos Mujeres en la pesca Vida más allá del trabajo Cien años de las cofradías de pescadores Seguridad a bordo en los petroleros Entrevista a Gonzalo de la Vega Conmoción cerebral Esofagitis eosinofílica CIAIM, los detectives del mar Estibadores portuarios 75 aniversario Colegios ISM Balance tráfico portuario Concurso fotografía Convenio 188 La mayor tragedia en la costa cantábrica Esos grandes desconocidos Pescadores de altura Trabajo dinámico y valorado Fin a la veda de Francia Concurso de fotografía De cómo acabó John Adams en Ferrol Retos de sostenibilidad en la pesca, acuicultura e industria transformadora española Prácticos de Cartagena Carta a los pensionistas Granjas de algas marinas Expresiones marineras Reunión directores Juan de la Cosa Inmersión profesional Case Seychelles Navidad a bordo Jornada de directores del ISM en Santander puertos secos Varada Esperanza del Mar - Revista Mar
Reconocimiento a las mujeres del sector pesquero
29/04/2026
Más Mar
Opinión
Pilar Otero Presidenta de ANMUPESCA

La adhesión de España a la Unión Europea en 1986 supuso un cambio estructural para todo el sector pesquero. La integración europea abrió un ciclo de modernización, profesionalización y reconocimiento que transformó la forma de pescar, pero también la manera de producir, transformar y comercializar. Este proceso fue especialmente relevante para las mujeres que sostenían la cadena mar–industria: mariscadoras, rederas, empacadoras, fileteadoras, manipuladoras, trabajadoras de conserveras, depuradoras, logística y comercialización.
Europa trajo normas más estrictas, sí, pero también un marco que dignificó cada eslabón de la cadena. Homologación de titulaciones, regulaciones sanitarias y trazabilidad no fueron simples requisitos técnicos: se convirtieron en herramientas que permitieron a miles de mujeres afirmar que su labor era un trabajo cualificado, imprescindible y merecedor de reconocimiento. Ese paso, que podría parecer un trámite administrativo, supuso en realidad un salto histórico hacia la profesionalización y la visibilidad de las mujeres del sector pesquero.
Los fondos europeos acompañaron esta transformación. El FEP (2007-2013) permitió modernizar instalaciones, mejorar la seguridad laboral y profesionalizar tareas que históricamente recaían en mujeres sin reconocimiento. El FEMP (2014-2020) impulsó la innovación en la industria transformadora, apoyó proyectos liderados por mujeres y fortaleció la diversificación económica en los territorios costeros. Y hoy, el FEMPA (2021-2027) incorpora la igualdad de género como criterio de valoración, reconociendo que la sostenibilidad de la cadena mar–industria depende también del liderazgo femenino.
Europa no solo aportó financiación: aportó legitimidad, permitiendo que mujeres del sector pesquero pasaran de ser mano de obra silenciosa a ocupar espacios de decisión en los GALP, órganos consultivos y en las redes europeas donde se decide el futuro del sector. Este reconocimiento ha tenido un impacto profundo en la autoestima colectiva de nuestras comunidades.
Como presidenta de ANMUPESCA, sé que esta historia no es solo técnica: es una historia de dignidad. La entrada en la UE nos dio herramientas, pero fueron las mujeres del sector pesquero quienes las convirtieron en derechos, en oportunidades y en futuro. Hoy, gracias a esa transformación, podemos afirmar que la cadena mar–industria también se escribe en femenino. ➡️Leer más en el número 666 del mes de abril de la revista Mar.
Europa trajo normas más estrictas, sí, pero también un marco que dignificó cada eslabón de la cadena. Homologación de titulaciones, regulaciones sanitarias y trazabilidad no fueron simples requisitos técnicos: se convirtieron en herramientas que permitieron a miles de mujeres afirmar que su labor era un trabajo cualificado, imprescindible y merecedor de reconocimiento. Ese paso, que podría parecer un trámite administrativo, supuso en realidad un salto histórico hacia la profesionalización y la visibilidad de las mujeres del sector pesquero.
Los fondos europeos acompañaron esta transformación. El FEP (2007-2013) permitió modernizar instalaciones, mejorar la seguridad laboral y profesionalizar tareas que históricamente recaían en mujeres sin reconocimiento. El FEMP (2014-2020) impulsó la innovación en la industria transformadora, apoyó proyectos liderados por mujeres y fortaleció la diversificación económica en los territorios costeros. Y hoy, el FEMPA (2021-2027) incorpora la igualdad de género como criterio de valoración, reconociendo que la sostenibilidad de la cadena mar–industria depende también del liderazgo femenino.
Europa no solo aportó financiación: aportó legitimidad, permitiendo que mujeres del sector pesquero pasaran de ser mano de obra silenciosa a ocupar espacios de decisión en los GALP, órganos consultivos y en las redes europeas donde se decide el futuro del sector. Este reconocimiento ha tenido un impacto profundo en la autoestima colectiva de nuestras comunidades.
Como presidenta de ANMUPESCA, sé que esta historia no es solo técnica: es una historia de dignidad. La entrada en la UE nos dio herramientas, pero fueron las mujeres del sector pesquero quienes las convirtieron en derechos, en oportunidades y en futuro. Hoy, gracias a esa transformación, podemos afirmar que la cadena mar–industria también se escribe en femenino. ➡️Leer más en el número 666 del mes de abril de la revista Mar.
