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El ISM es la entidad que tiene encomendada la salud de los trabajadores embarcados. Los diferentes caladeros en los que está presente la flota pesquera española exigen un programa de sanidad marítima en aquellos puertos y países en los que hay una especial demanda, de ahí la existencia de los Centros Asistenciales en el Extranjero (CASE).
La ciudad de Walvis Bay es la segunda más importante de Namibia después de Windhoek, su capital, y está localizada en la bahía del mismo nombre, que en afrikáans significa “bahía ballena”, derivado a su vez del alemán “wal”.
Su puerto comercial, el único que posee Namibia, está situado en una zona de alta riqueza biológica y protegido por la lengua de arena de Pelican Point, que forma un rompeolas natural y resguarda la ciudad del fuerte oleaje.
El CASE (Centro Asistencial en el Extranjero) de Walvis Bay, con hospedería y servicio médico, asiste a los trabajadores del mar españoles cuando llegan a puerto al finalizar sus mareas y a los trabajadores de las empresas subsidiarias allí radicadas. Actualmente hay siete empresas instaladas: Novanam (filial de Nueva Pescanova), Tunacor Fisheries, Embwinda, Pereira Fishing, Merlus Fishing y dos empresas consignatarias de armadores que se dedican al pez espada (Spanam Fishing y Manship Trading).
El CASE es una antigua casa colonial con 20 habitaciones, 10 individuales y 10 dobles, todas con baño y Wifi. Además cuenta con servicio de lavandería; salón de estar con televisión y restaurante.
Junto a su directora, Pilar Montaño, trabajan dos cocineras, dos personas en el servicio de limpieza, un chófer y un recepcionista que también hace labores de vigilancia, todos ellos originales de Namibia pero hablando un perfecto español. Un servicio abierto las 24 horas, los 365 días del año.
El restaurante ofrece desayuno, comida y cena, previa reserva, exclusivamente para trabajadores del Régimen Especial del Mar y empresas subsidarias, a precios asequibles. Comida casera, española y de calidad como la tortilla de patatas, la empanada o el caldo gallego.
La doctora Leirvy Piñeiro, de origen cubano, es la encargada de atender a los marinos en su consulta de atención primaria, previa petición de cita a través del CASE. Anualmente, el ISM renueva el contrato con esta facultativa, ya que para los trabajadores que recalan en Walvis Bay es importante que la asistencia sanitaria se proporcione en español.
EL CONTEXTO
Los primeros buques pesqueros españoles no llegaron de forma asidua al caladero de Namibia hasta 1960, a lo largo de las dos siguientes décadas se fue incrementando el número de barcos españoles de altura que faenaban por la zona, hasta llegar a los 200. Con ellos llegaron emprendedores creando negocios para dar servicio a la creciente colonia que procedía de España.
La merluza era su pesquería fundamental, aunque según la FAO el caladero es rico en otras 150 especies comerciales, pero el abuso cometido en la segunda mitad del siglo XX casi acabó con los recursos pesqueros del país.
Namibia, que había sido colonia británica, alemana y sudafricana, alcanzó su independencia en 1994, y una de sus primeras medidas fue la expulsión de las flotas extranjeras y la firma de acuerdos bilaterales en los que se obligaba a pescar con cuotas asignadas, la incorporación de personal namibio en los buques o que el 51% del capital social de las empresas estuviera bajo control namibio, entre otras disposiciones.
Estas circunstancias obligaron a las empresas pesqueras españolas, en su mayoría gallegas, a crear sociedades mixtas y realizar fuertes inversiones en tierra. Nueva Pescanova emplea en Namibia a más de 2.200 personas a través de su filial Novanam. Con una flota de 11 barcos esta empresa posee la mayor fábrica de procesado de pescado de África. El 90% de las compras a Namibia son de pescados y crustáceos, de hecho España adquiere el 50% del total de las capturas que allí se pescan, la mayoría de merluza.
ALGO DE HISTORIA
El CASE de Walvis Bay, al que todo el mundo conoce como “La casa del marino”, nace en los años 70 a iniciativa de un empresario español, José Luis Bastos, quien ofreció los bajos de un edificio que acababa de comprar en Walvis Bay. Posteriormente el ISM construyó el centro como actualmente se le conoce. Desde su inauguración, la Casa del Mar de Walvis Bay se convirtió en el centro de encuentro de los españoles que llegaban al puerto o que ya eran residentes. Se organizaban recepciones para la Festividad del Carmen, el Día de las Letras o la Fiesta Nacional, campeonatos de ping pong o desayunos con churros los domingos.
Tras la independencia en 1994, el gobierno namibio exigió que los marineros fueran locales, con lo que solo capitanes y jefes de máquinas eran españoles o de la Unión Europea por lo que tanto la ocupación como las actividades culturales fueron decreciendo.
Según fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores, Walvis Bay cuenta con algo más de 65.000 habitantes de los que solo 184 son españoles. La colonia de residentes fijos ronda las 80 personas y el resto es población flotante que se censa solamente el tiempo que están desarrollando labores en el país.
ACTUACIONES Y SERVICIOS
A parte de la organización que una hospedería requiere, Pilar Montaño es la representante de la Seguridad Social en Namibia así que también gestiona convenios especiales, altas, coeficientes reductores, pensionistas, información sobre vida laboral y pensiones de viudedad y orfandad.
La Casa del Mar está considerada por Exteriores como parte de la representación española en Namibia junto a la embajada y el consulado de Lüderitz, a 767 kilómetros de distancia, por lo que en ocasiones el CASE también alberga recepciones o encuentros empresariales.
La embajada, está situada en Windhoek, a 500 kilometros, con lo cual Pilar Montaño también ejerce de enlace: “Siempre que hay asuntos relacionados con españoles me llaman y cuando algún afiliado está hospitalizado me encargo de visitarle y hablar con su familia”, comenta.
Febrero, marzo y octubre son meses de parada biológica en Angola y Namibia, con los barcos en puerto el CASE coloca el cartel de completo.
Los trabajadores del mar tienen en Walvis Bay un trocito de España, se hospedan, tienen comida casera, visitan al médico, realizan gestiones o simplemente se reunen con compatriotas.
LA CORRIENTE DE BENGUELA
Un día hace ahora diez años, Pilar Montaño, decidió que su vida necesitaba cambios y nuevos retos. Asistente social de formación y adjunta a la dirección local de Lepe pensó que un par de años en un país extranjero sería una bonita experiencia y le ayudaría a mejorar su inglés, y en dos años podría regresar a España.
Además, ella, una enamorada del “kite surf” solo pensaba en poder navegar a diario gracias a la corriente de Benguela, que proporciona un viento constante muy propicio para los deportes de vela.
Nadie la había preparado para el choque cultural y climático que supuso Namibia. Salió de su Huelva natal un 30 de junio de 2015 en el que había luz hasta casi las once de la noche y aterrizó en Walvis Bay, en pleno invierno y anocheciendo a las cinco de la tarde. “Estuve llorando todos los días de los siguientes tres meses. La cultura es muy diferente y esa falta de luz... Vine sola. Solo me relacionaba con los usuarios, pero decidí aguantar. En diciembre llegó el verano y empecé a conocer a gente y tuve una red de apoyo. Un año después conocí a mi pareja y ahora tengo aquí mi familia”.