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Este velero forma parte de un proyecto educativo perteneciente a la Plataforma Oceánica de Canarias (PLOCAN). El objetivo es que los alumnos conozcan el mundo de la navegación y de la hidrósfera.
El pasado 5 de mayo, el pequeño velero llamado Buche Salado II partió desde el Puerto de Tazacorte (La Palma) para cruzar el Atlántico. Se trata de un proyecto que se encuentra dentro del programa educativo internacional Educational Passages, y que un grupo de alumnos del IES Eusebio Barreto de los Llanos de Aridane dio vida. La intención principal fue que el bote atravesara las aguas del océano Atlántico, sin embargo ha acabado en un remolino marino anticiclónico ubicado al suroeste de La Palma. Este imprevisto ha causado un parón en su trayectoria y por el momento no puede salir de las aguas de las Islas. Hasta el momento la pequeña embarcación ha podido navegar hasta 250 millas náuticas o lo que es lo mismo 460 kilómetros.
La corriente de Canarias es famosa por albergar grandes corredores de remolinos oceánicos que se generan en el sur de la isla. Este incidente sirve para que los estudiantes conozcan qué consecuencias pueden tener los remolinos en el entorno marino y las secuelas que dejan. Gracias a que la travesía del barco puede seguirse en tiempo real, los alumnos pueden descubrir las características de las rutas marinas por las que se mueve. El mini bote está equipado con GPS y un sensor de temperatura alimentado por un panel solar que está instalado en la superficie.