Escritora y empresaria del mar
“El mar no es una evasión, es mi lugar”
30/01/2026

Más Mar

Opinión

Y. Soto. Fotografía submarina:  Wojtek Dopiera
Ana Hernández Sarriá lidera la agencia de viajes Entre Azules
Una vida es demasiado larga para ser sólo una cosa. Para Ana Hernández Sarriá (Madrid, 1988), este podría ser su lema personal. De vivir ocho años en Nueva York, conseguir el trabajo más deseado en el mundo de la moda, a dejarlo todo en 2020 y asentarse en una isla de menos de un kilómetro para reconectar con el mar nadando entre tortugas y tiburones, y para poder escribir sus historias, gran parte biográficas, sobre mujeres en proceso de sanación y redescubrimiento.

Allí, en la isla de Maafushi, en Maldivas, quedó atrapada en la pandemia de COVID 19, situación que la impulsó a crear su tercera novela “Entre Azules”, iniciando una aventura literaria vinculada al océano y a la protección de la fauna marina. Con el “Sol brillará mañana”, su última entrega que tiene como escenario el mar de la Baja California, Ana ha cruzado la línea de la ficción para abordar de manera directa las grandes problemáticas que afectan al ecosistema marino y el impacto devastador de la pesca ilegal.

Compartir con sus lectores esta conexión profunda con el mar y con la naturaleza, la llevó a crear el proyecto “Entre Azules” que nació –según sus palabras - del sueño de convertir el temor al mar en viajes donde las personas se enamoren del mar. Ana y su equipo proponen experiencias inmersivas centradas en la conexión emocional con la fauna salvaje marina: nadar con tiburones, mantarrayas, tortugas o ballenas jorobadas en lugares tan remotos como Baja California, Bahamas, Tonga, Polinesia francesa o Filipinas, es para esta agencia una forma de comprender y proteger la naturaleza.

Pero su camino empresarial, que comenzó en Instagram hace apenas cinco años, ha estado lleno de rupturas, burocracia, tensión y muchos aprendizajes.  Sin pertenecer al gremio de los agentes de viajes ni del buceo, le ha pasado de todo en esta aventura: desde el descrédito del sector hasta la descapitalización a manos de su ex socio local maldivo. Pero como ella dice “siempre ha sido una soñadora”, se arriesga y enfrenta el miedo, porque “el miedo es lo que nos bloquea, tanto en el mar como en la vida”. 

En esta entrevista Ana Hernández Sarriá nos habla de parte de su trayectoria como escritora y empresaria del buceo recreativo, un espacio donde las mujeres ganan cada vez más protagonismo.
 
Ana nada en apnea  junto a un tiburón ballena, el de mayor tamaño en su especie.
Ana nada en apnea junto a un tiburón ballena, el mayor de su especie.
¿En qué momento cambia la vida en tierra firme por una dedicada al mar?
Desde pequeña sentía una atracción muy fuerte por el mar. Siempre cuento la anécdota de que La Sirenita me marcó profundamente, la veía una y otra vez y le pedía a mi madre cuentos sobre el mar y los tiburones. Con el tiempo entendí que no era algo casual. Vivimos en un planeta donde más del 70 por ciento de la superficie es océano, y durante años me pareció increíble lo poco que conocemos de él. El cambio de escenario en mi vida no fue brusco, sino interno. Hubo un momento en el que empecé a sentir que una parte de mí se estaba perdiendo en la vida materialista que había elegido dentro del mundo de la moda y el lujo. La conexión con la naturaleza y con los animales, en cambio, me llenaba mucho más el alma. Entendí que el mar no era una evasión, sino mi lugar. Y decidí darle un giro radical a mi vida para ver si podía vivir de algo que me hacía tan feliz. 

En sus libros está la idea de la conexión con los animales marinos como proceso de sanación personal…
En los últimos años, al crear la agencia de viajes “Entre Azules”, me he enamorado todavía más del mar. Por eso tiene un papel tan protagonista en mis últimas novelas: porque también lo tiene en mi vida cotidiana. Siempre digo que el mar está lleno de enseñanzas y que, si prestas atención, puedes encontrar paralelismos muy claros con la vida humana.

La escena de las orcas atacando a un ballenato en “El Sol brillará mañana” es un símbolo de la vida misma. Cuando la madre ballena jorobada observa lo ocurrido, se queda en la superficie respirando durante un tiempo, en lo que podría interpretarse como un duelo. Después continúa su migración. Para mí, esa escena refleja cómo deberíamos afrontar también nosotros las pérdidas: permitiéndonos la pausa, pero sin quedarnos anclados en el dolor. La naturaleza tiene música para quien sabe escuchar y enseñanzas constantes para quien sabe observarla con amor. 

Su emprendimiento empresarial tiene un origen singular: una novela.
Mi experiencia empresarial ha sido una alineación muy poco común de circunstancias. Yo no creé “Entre Azules” con la intención de montar una empresa. Todo comenzó con un libro del mismo nombre: una historia en la que la protagonista se enamoraba del mar. De manera casi inesperada, miles de lectoras se enamoraron también de ese universo y quisieron viajar a los escenarios que aparecían en la novela.

Empezamos a organizar viajes de forma orgánica, sin ser conscientes de que aquello acabaría convirtiéndose en una agencia consolidada. Las redes sociales han sido una herramienta clave en este proceso, muy vinculadas a mi generación. Creo que existe una tendencia clara hacia un emprendimiento más libre, donde vida, pasión y trabajo dejan de estar separados.

Las redes sociales impulsan negocios, pero ¿cómo lidiar con la parte de acoso y descrédito?
Las redes sociales han sido fundamentales para el crecimiento de mi proyecto, pero también tienen un lado oscuro del que no siempre se habla: el odio y el acoso. En mi caso, hubo momentos difíciles de gestionar, hasta el punto de necesitar ayuda profesional.  

Creo que es importante decirlo abiertamente. Las redes no son un juego: son una herramienta muy poderosa y deben utilizarse con responsabilidad. Mi consejo es tomarlas en serio, poner límites y cuidarse emocionalmente. Pedir ayuda también es una forma de fortaleza.
 
Ana Hernández Sarriá lidera la agencia Entre Azules
Cada vez hay más mujeres buceando, investigando y guiando. 
Gran parte de su público es femenino, ¿el mar ha dejado de ser patrimonio de hombres?
Mi público es femenino en torno al 90 por ciento, y es algo que me encanta. Creo que las mujeres somos especialmente valientes a la hora de viajar y lanzarnos a experiencias nuevas. Además, mi equipo también refleja esa presencia femenina, con profesionales como biólogas marinas que aportan conocimiento, rigor y sensibilidad.

Durante mucho tiempo, el buceo estuvo asociado a un imaginario masculino, pero eso está cambiando. Cada vez hay más mujeres buceando, investigando y guiando. El mar es un espacio de igualdad, y que las mujeres estemos ocupando ese lugar lo hace más rico y completo. Me siento muy orgullosa de haber acercado el mar a miles de mujeres. Somos maravillosas. 

Con las reservas en 2026 al completo, “Entre Azules” se abre a nuevos destinos como Tonga y Fidji o la Polinesia francesa…
En el último año, “Entre Azules” ha dado un giro muy claro hacia el valor educativo y divulgativo. Ya no elegimos destinos sólo por su belleza, sino por la fauna que albergan y por cómo está protegida. Nos importa que las personas que viajan con nosotros comprendan lo que están viendo.

Ofrecemos charlas de biología marina y explicamos, por ejemplo, por qué una ballena jorobada se encuentra en un lugar concreto, cómo es su migración y qué papel juega en el equilibrio del planeta. Abrimos destinos donde existen especies extraordinarias que necesitan protección, como el dugongo en Filipinas, trabajando siempre con organizaciones locales.

Buscamos destinos bien regulados, donde exista un respeto real por la naturaleza y la fauna, como ocurre en la Polinesia Francesa. Investigamos cada lugar en profundidad antes de abrirlo, asegurándonos de que sea emocionante, responsable y coherente con los valores de “Entre Azules”.

¿Qué consejos daría a quienes quieran unir su vida al trabajo en el mar?
No hay atajos: hay que trabajar y trabajar duro. Las redes sociales a veces crean la falsa idea de que el éxito es rápido y sencillo, pero la realidad es muy distinta. Llevo más de veinte años trabajando en todo tipo de empleos para llegar hasta aquí, y el camino ha estado lleno de sacrificios.

Dicho esto, nunca hay que perder la ilusión. Siempre digo que cuando alguien te dice que no puedes hacer algo, está hablando de sus propios límites, no de los tuyos. Soñar en grande es muchas veces el primer paso para hacer cosas grandes, pero siempre con los pies en la tierra. 

➡ Leer más en el número 663 del mes de febrero de la revista MAR

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