Es difícil escribir positivamente sobre la entrada de España en la UE y su repercusión en el sector. Los primeros años fueron difíciles. Entrábamos en un “club” establecido con enormes diferencias en materia pesquera, lo que trajo inestabilidad y rebaja de flota.
Cuando entramos en la UE teníamos más de 20.000 barcos. Con el paso del tiempo se hicieron cosas importantes: modernizando y ampliando puertos y una gran reconversión de flota construyendo barcos más modernos, habitables y eficientes.
Pero, lo que se hizo bien en la última década del siglo XX cambió en los primeros años de este con desgüaces, nueva Política Pesquera Común, el libro blanco de la pesca…. En mi primer año como Patrón mayor, en mi Cofradía se desguazaron 19 embarcaciones. Desde entonces, la flota española ha disminuido hasta los poco más de 8.500 barcos actuales.
Con el anterior comisario de Pesca, vivimos un “radicalismo verde” que nos ha llevado casi a la desaparición, pero tenemos esperanzas con Costas Kadis.
Los pescadores somos parte de la solución a muchos de los problemas del océano. Somos los guardianes del mar. Proveemos de alimento, sano y saludable, a una población europea que importa más del 70% del pescado que consume porque la UE no nos deja pescar más, pese a que muchas de las especies están en Rendimiento Máximo Sostenible. Y somos parte de la solución porque con nuestros barcos extraemos cientos de toneladas de basura marina que no generamos, pero sí recogemos.
Buscamos certezas para el futuro. No podemos esperar cada año al mes de diciembre para planificar la estrategia empresarial del año siguiente. No podemos ser pescadores del siglo XXI con barcos antiguos. No podemos descarbonizar sin cambiar motores. No podemos tener relevo generacional sin barcos competitivos.
Queremos una Europa cercana, que nos entienda y ofrezca mejoras pactadas con nosotros, no con acciones en nuestra contra. Debemos cambiar la curva de importación de pescado procedente de terceros países que no cumplen los criterios a los que estamos obligados en la UE.
Queremos un futuro social y económico adecuado. Por eso pescamos y luchamos. Confiamos en la UE desde el principio. Ahora es ella quien debe confiar en nosotros.
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número 666 del mes de abril de la revista Mar.