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La pesca del jurel (Trachurus trachurus) ha sido una actividad con una larga tradición para la flota española que opera en el caladero del Cantábrico y Noroeste, no tanto por el volumen de capturas directas sino por su papel estructural en las pesquerías mixtas del Atlántico nororiental. Tras el establecimiento de un cierre temporal de la pesquería en 2023, el ISM tramita las ayudas para tripulantes.
La población de esta especie se distribuye muy ampliamente desde casi Noruega hasta el Cantábrico y Noroeste; por lo que, al ser compartida con el Reino Unido, su TAC se fija conjuntamente en las consultas desarrolladas bajo el Acuerdo de Comercio y Cooperación alcanzado entre este país y la Unión Europea.
Tras la recomendación inicial del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES, por sus siglas en inglés) de un TAC cero, se adoptó la decisión de una reducción del 78% en la cuota del jurel para 2023 en el Atlántico Noroeste que, además, únicamente podrá destinarse a la captura como pesca accesoria, nunca como dirigida. Esta decisión provocó que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) estableciera el cierre espacio temporal de la pesquería de jurel del denominado stock JAX/08C, en la zona conocida como CIEM VIIIc (Golfo de Vizcaya). Así, se prohíbió el acceso a la citada zona, durante dos meses, a los buques de cerco y artes menores que tengan una dependencia de las capturas de esta especie. La medida será aplicable en los años en que, conforme a la normativa de la Unión Europea, se fije un TAC cero para esta pesquería.
ESPECIE LIMITANTE
No podemos olvidar que el carácter multiespecífico de esta pesquería convierte al jurel en una especie limitante, condicionando el acceso a otras pesquerías, aun cuando existan cuotas disponibles para especies principales. Esta situación ha agravado aún más los problemas socioeconómicos de muchas localidades costeras del norte de España donde la incertidumbre sobre la previsión de ingresos y la falta de alternativas claras ha aumentado el riesgo de abandono de la actividad y despoblamiento de la zona.
Ante este escenario, la Secretaría General de Pesca publicó el 10 de febrero de 2023 una Resolución por la que se establece un período de parada, de carácter voluntario, en la pesquería del jurel stock JAX/8c, para la flota de cerco y determinados buques de artes menores que demuestren tener una dependencia de, como mínimo, el 18% en la citada pesquería y que, además, hayan tenido una cuota accesoria en el año 2023. La medida intenta adecuar el esfuerzo pesquero a la situacion del caladero. La flota del Cantábrico noroeste recibirá ayudas por el cierre de la pesquería.
AYUDAS
La Resolución contempla además la posibilidad del establecimiento de una ayuda compensatoria de la pérdida de rentas derivada de la paralización temporal de la actividad, con el resultado de que un total de 86 buques respondían a esta situación (71 tienen puerto base en Galicia, 3 en Asturias, 8 en Cantabria y 4 en el País Vasco). En este contexto, van sucediéndose entre 2024 y 2025 diferentes convocatorias de ayudas para los armadores y tripulaciones de los buques pesqueros españoles afectados en 2023 por la paralización temporal de esta pesquería.
En la última de ellas, publicada en el BOE del 24 de noviembre de 2025, se convocaron ayudas para compensar la pérdida de renta de las tripulaciones españolas, las nacionales de los Estados miembros de la Unión Europea, del Espacio Económico Europeo o de Suiza, y las extranjeras que cuentan con autorizaciones de residencia y trabajo en vigor, con un procedimiento de suspensión de los contratos derivados de causa de fuerza mayor, enrolados en los buques pesqueros españoles afectados, incluyendo un presupuesto total de 130.000€, y estableciendo una ayuda diaria de 50€, por tripulante, de cuyo importe el 70% se financia con fondos del Fondo Europeo Marítimo de la Pesca y Acuicultura (FEMPA).
Así, los importes que recibirán los beneficiarios de estas ayudas oscilarán entre los 1.050€ (de los que 735€ se corresponden con fondos FEMPA) y los 2.200€ (de los cuales, 1.540€ se corresponden con fondos FEMPA), en función del número de días de parada temporal certificados como subvencionables por la Secretaría General de Pesca del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Por otro lado, en la Orden PJC/1201/2025, de 27 de octubre, que establece las bases reguladoras de las ayudas a pescadores enrolados en buques pesqueros españoles afectados por la paralización temporal de la actividad pesquera en el período de programación del Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y Acuicultura (FEMPA), el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, delega en las Direcciones provinciales del Instituto Social de la Marina, dependiente del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, la competencia para la tramitación y resolución de las ayudas, siendo la dirección provincial donde el buque tiene la cuenta de cotización a la Seguridad Social, la unidad gestora de la ayuda.
Tras la campaña de difusión realizada por el ISM, a través de su página web, redes sociales y la app ISM en tu bolsillo, y habiendo finalizado el 18 de diciembre de 2025 el plazo para la presentación de solicitudes de esta última convocatoria, el resultado ha sido que se han presentado 75 solicitudes, pertenecientes a las tripulaciones de 12 buques pesqueros, con puerto base en Camariñas, Malpica de Bergantiños, Ares, Lastres y Pasaia, las cuales fueron registradas en tres direcciones provinciales del Instituto Social de la Marina: A Coruña, Gijón y Guipuzkoa; resaltando por su volumen las 73 solicitudes presentadas en A Coruña.
NUEVOS MODELOS DE GESTIÓN
El caso del jurel ilustra las limitaciones de los modelos de gestión actuales cuando se aplican a pesquerías complejas y multiespecíficas. La recuperación del stock es un objetivo prioritario, pero su consecución debe ir acompañada de medidas socioeconómicas adecuadas que eviten la descapitalización del sector.
A medio plazo, el reto pasa por avanzar hacia enfoques de gestión más integrados, que combinen criterios biológicos, técnicos y económicos al tiempo que permitan compatibilizar la continuidad de la actividad pesquera y el mantenimiento del tejido social en las zonas costeras con la protección del medio marino.
HACIA LA RECUPERACIÓN DEL RECURSO
La pesca del jurel es una de las principales actividades de la flota de cerco artesanal que opera en el caladero del Cantábrico noroeste, junto a la caballa, la sardina y el bocarte.
En 2023, el recurso dio señales de alarma y los pescadores vieron que sus posibilidades de pesca se reducían hasta un 78% menos del total admisible de captura (TAC) respecto al año anterior. Aparatos utilizados por los científicos del IEO en la campaña Jureva 2025
La Unión Europea y el Reino Unido establecieron que la cuota de jurel sería en aquel momento solo de capturas accesorias y el Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES) recomendó un TAC cero para la especie. Los casi dos años de cierre temporal de la pesquería han permitido cierta recuperación del recurso.
INVESTIGACIÓN
EL ICES también apuntaba la necesidad de avanzar en la investigación científica sobre el jurel, abordando su estado en las aguas españolas y el análisis de la situación biológica de los diferentes tipos de la especie a nivel global.
Las investigaciones llevadas a cabo por los científicos del Instituto Español de Oceanografía (IEO) en la campaña JUREVA, desarrollada en el Cantábrico y el golfo de Bizkaia, permitieron al MAPA flexibilizar las medidas, autorizando a nuestra flota una captura de jurel de 6.719 toneladas en 2025, de un Total Admisible de Capturas que para el conjunto de la flota comunitaria ascendía a 75.000 toneladas.
Estas cifras han permitido recuperar parte de los niveles de asignación, que no se registraban desde 2022, aliviando a los pescadores que vuelven a ejercer la pesca dirigida, ampliando las opciones del sector y avanzar en el desarrollo de nuevas pesquerías.
La cuota de jurel asignada a la flota española en el Cantábrico noroeste, establecida en 28.687 toneladas para 2026, refleja una gestión positiva de la pesquería y ofrece estabilidad y competitividad a la pesca en el caladero nacional.