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INVESTIGACIÓN
Peces robot
27/03/2025
Marina mercante
Anabel Gutiérrez

Los peces robots, también conocidos como bio-robots o peces cibernéticos, son dispositivos mecánicos diseñados para imitar el comportamiento de los peces reales en el agua. Estos robots son utilizados en diversas aplicaciones, como la exploración submarina, la monitorización del medioambiente acuático, la investigación científica e incluso en el ámbito del entretenimiento. En España, la tecnología de estos peces ha experimentado un notable avance en los últimos años. A continuación, vamos a explorar cuatro innovadoras experiencias que destacan el potencial de estos ingenios.
EL PEZ ROBOT DEL MIT
Desarrollado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), SoFi es un pez robótico creado para nadar en entornos marinos reales. Con un diseño que imita a un pez real, SoFi no solo es capaz de moverse de manera natural, sino que también está equipado con cámaras y sensores que le permiten recolectar datos sobre el entorno acuático. Su capacidad para integrarse en cardúmenes o bancos de peces reales lo convierte en una herramienta ideal para estudiar el comportamiento de las especies marinas y su interacción con el ecosistema.
Se probó en 2018 en los arrecifes de coral de las islas Fiyi, donde nadó a 15 metros de profundidad, manejando ágilmente las corrientes y tomando fotos y vídeos en alta resolución usando una lente “ojo de pez”. Con su cola ondulada y una capacidad única para controlar su propia flotabilidad, puede nadar en línea recta, girar o bucear hacia arriba o hacia abajo.
RECOLECTOR DE ADN
Eve, es un innovador dispositivo desarrollado por un equipo de investigadores de Zúrich (Suiza), el año pasado, que está revolucionando la investigación oceánica por su capacidad para recolectar material genético y operar de forma independiente en el agua.
No solo tiene la ventaja de ser discreto, sino que también está equipado con una cámara para filmar y un sonar, combinados con un algoritmo que le permite esquivar obstáculos.
Este innovador dispositivo se sumerge en las profundidades marinas y recoge muestras de agua, que luego son analizadas para identificar la biodiversidad presente en el área. Al recolectar ADN de organismos marinos, los científicos pueden obtener información valiosa sobre la salud de los ecosistemas y detectar cambios en la biodiversidad a lo largo del tiempo. Este enfoque no invasivo es fundamental para la conservación y el monitoreo de la vida marina.
PARA LA CRÍA DE PECES
La Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y la Universidad de Florencia han unido sus fuerzas para crear peces robot que monitorean la calidad del agua en piscifactorías. Estos dispositivos son capaces de medir parámetros como la temperatura, el pH y la concentración de oxígeno, asegurando que las condiciones sean óptimas para la cría de peces.
Al utilizar tecnología robótica, los investigadores pueden obtener datos en tiempo real, lo que les permite reaccionar rápidamente ante cualquier cambio que pueda afectar la salud de los peces. Esta innovación no solo mejora la producción acuícola, sino que también promueve prácticas más sostenibles en la industria. El prototipo, que tiene una longitud de treinta centímetros, sin incluir la cola, se creó en el año 2017.
EN LOS MUELLES DEL PUERTO
En España, el puerto de Castellón se ha convertido en un laboratorio de innovación con la colaboración de la Universidad Jaume I. Aquí, se han desarrollado robots submarinos que realizan tareas de inspección y monitoreo del fondo marino. Estos robots están diseñados para detectar contaminantes y evaluar la calidad del agua, contribuyendo a la sostenibilidad del entorno marino. Gracias a su tecnología avanzada, pueden operar en condiciones difíciles y proporcionar datos precisos que ayudan a las autoridades a tomar decisiones informadas sobre la gestión del medio ambiente. Esta investigación es el resultado de la firma de un convenio entre estas dos entidades en julio del año pasado. Hablamos con Pedro J. Sanz, catedrático en el Departamento de Ingeniería y Ciencia de los Computadores y uno de los investigadores que lideran este proyecto. Pedro Sanz nos explica que este convenio supone la realización de experimentos con robótica submarina “cada dos meses, aproximadamente”. Hasta el momento se han llevado a cabo experimentos de comunicaciones inalámbricas submarinas, navegación e inspección. Para este investigador el uso de la robótica es muy importante, porque “existen situaciones donde el uso de una umbilical no es posible, como, por ejemplo, en la inspección de algunas infraestructuras, trabajos a grandes profundidades, o en las aplicaciones de monitorización permanente”.
Leer más en el número 654 de la revista Mar
EL PEZ ROBOT DEL MIT
Desarrollado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), SoFi es un pez robótico creado para nadar en entornos marinos reales. Con un diseño que imita a un pez real, SoFi no solo es capaz de moverse de manera natural, sino que también está equipado con cámaras y sensores que le permiten recolectar datos sobre el entorno acuático. Su capacidad para integrarse en cardúmenes o bancos de peces reales lo convierte en una herramienta ideal para estudiar el comportamiento de las especies marinas y su interacción con el ecosistema.
Se probó en 2018 en los arrecifes de coral de las islas Fiyi, donde nadó a 15 metros de profundidad, manejando ágilmente las corrientes y tomando fotos y vídeos en alta resolución usando una lente “ojo de pez”. Con su cola ondulada y una capacidad única para controlar su propia flotabilidad, puede nadar en línea recta, girar o bucear hacia arriba o hacia abajo.
RECOLECTOR DE ADN
Eve, es un innovador dispositivo desarrollado por un equipo de investigadores de Zúrich (Suiza), el año pasado, que está revolucionando la investigación oceánica por su capacidad para recolectar material genético y operar de forma independiente en el agua.
No solo tiene la ventaja de ser discreto, sino que también está equipado con una cámara para filmar y un sonar, combinados con un algoritmo que le permite esquivar obstáculos.
Este innovador dispositivo se sumerge en las profundidades marinas y recoge muestras de agua, que luego son analizadas para identificar la biodiversidad presente en el área. Al recolectar ADN de organismos marinos, los científicos pueden obtener información valiosa sobre la salud de los ecosistemas y detectar cambios en la biodiversidad a lo largo del tiempo. Este enfoque no invasivo es fundamental para la conservación y el monitoreo de la vida marina.
PARA LA CRÍA DE PECES
La Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y la Universidad de Florencia han unido sus fuerzas para crear peces robot que monitorean la calidad del agua en piscifactorías. Estos dispositivos son capaces de medir parámetros como la temperatura, el pH y la concentración de oxígeno, asegurando que las condiciones sean óptimas para la cría de peces.
Al utilizar tecnología robótica, los investigadores pueden obtener datos en tiempo real, lo que les permite reaccionar rápidamente ante cualquier cambio que pueda afectar la salud de los peces. Esta innovación no solo mejora la producción acuícola, sino que también promueve prácticas más sostenibles en la industria. El prototipo, que tiene una longitud de treinta centímetros, sin incluir la cola, se creó en el año 2017.
EN LOS MUELLES DEL PUERTO
En España, el puerto de Castellón se ha convertido en un laboratorio de innovación con la colaboración de la Universidad Jaume I. Aquí, se han desarrollado robots submarinos que realizan tareas de inspección y monitoreo del fondo marino. Estos robots están diseñados para detectar contaminantes y evaluar la calidad del agua, contribuyendo a la sostenibilidad del entorno marino. Gracias a su tecnología avanzada, pueden operar en condiciones difíciles y proporcionar datos precisos que ayudan a las autoridades a tomar decisiones informadas sobre la gestión del medio ambiente. Esta investigación es el resultado de la firma de un convenio entre estas dos entidades en julio del año pasado. Hablamos con Pedro J. Sanz, catedrático en el Departamento de Ingeniería y Ciencia de los Computadores y uno de los investigadores que lideran este proyecto. Pedro Sanz nos explica que este convenio supone la realización de experimentos con robótica submarina “cada dos meses, aproximadamente”. Hasta el momento se han llevado a cabo experimentos de comunicaciones inalámbricas submarinas, navegación e inspección. Para este investigador el uso de la robótica es muy importante, porque “existen situaciones donde el uso de una umbilical no es posible, como, por ejemplo, en la inspección de algunas infraestructuras, trabajos a grandes profundidades, o en las aplicaciones de monitorización permanente”.
Leer más en el número 654 de la revista Mar
