El desembarco y evacuación de los tripulantes y pasajeros del crucero “Hondius” afectado por un brote de hantavirus se articuló como un operativo complejo, de alta exigencia técnica y coordinado a múltiples niveles de la Administración. El dispositivo, activado a la llegada del buque al puerto industrial de Granadilla (Tenerife), tuvo primordió la seguridad marítima y la protección de la salud pública.
La
Dirección General de la Marina Mercante asumió la organización y el control operativo, amparándose en la legislación estatal para garantizar la entrada del buque y la prestación de todas las maniobras de practicaje, remolque y amarre. Su resolución estableció una hoja de ruta precisa, orientada a asegurar un desembarco en circuito cerrado, en un entorno portuario aislado y fuera del contacto con la población .
EJEMPLO DE COORDINACIÓN
En tierra, la coordinación interinstitucional fue clave. La
Unidad Militar de Emergencias (UME) desplegó medios logísticos y de transporte especialmente acondicionados para el traslado de los evacuados, mientras que la
Guardia Civil aseguró el perímetro, el control de accesos y la custodia del dispositivo. Los servicios de emergencias sanitarias y
Sanidad Exterior participaron en la evaluación clínica, la aplicación de protocolos y el seguimiento epidemiológico de los tripulantes.
Los españoles fueron traslados a en avión militar para su ingreso preventivo en el
Hospital Central de la Defensa en Madrid, centro de referencia nacional para enfermedades infecciosas de riesgo. El resto del pasaje fue repatriado a sus países de origen, en coordinación con la UE y las autoridades consulares correspondientes. Las maniobras marítimas y el calendario sanitario se mantuvieron bajo supervisión permanente, con la posible intervención de Salvamento Marítimo en caso de incidencias técnicas. El CRME del Instituto Social de la Marina también estuvo alerta por si se reclamaba su intervención.
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