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La vida en el mar, el comercio internacional y la pesca moderna no se conciben sin combustibles, pinturas, plásticos o aceites industriales. Son productos que permiten la navegación, la conservación de las capturas y el funcionamiento de la maquinaria, pero hay que tener precaución con ellos.
Forman parte del entorno habitual de un barco, ya que pueden encontrarse en plásticos, combustibles, pinturas, cosméticos, textiles o, incluso, en alimentos contaminados. Son sustancias que se manipulan, se respiran, se almacenan y, en ocasiones, se degradan con el tiempo, debido al calor o a la humedad. Sin embargo, algunas contienen compuestos capaces de interferir en el sistema hormonal humano, son los llamados disruptores endocrinos. Pero, qué son.
El sistema endocrino funciona como una red de mensajeros químicos que regulan funciones vitales gracias a las hormonas y los disruptores endocrinos imitan, bloquean o modifican la acción de dichas hormonas naturales.
Sus efectos en el cuerpo humano suelen ser acumulativos, dependiendo de la dosis y el tiempo de exposición. Esto significa que, aunque una pequeña cantidad no cause daño inmediato, la exposición repetida a los mismos durante meses o años sí puede tener graves consecuencias para la salud.
En los barcos, la exposición es prolongada. También se da en espacios cerrados, lo que aumenta la concentración de estos compuestos en el aire y en superficies. Además, la falta de renovación frecuente de materiales y la convivencia con productos químicos durante largos períodos hacen que los riesgos sean mayores: Pueden causar distintos problemas de salud:
*Problemas reproductivos
Disminución de la fertilidad .
Riesgo de malformaciones en el desarrollo fetal.
*Trastornos metabólicos
Mayor riesgo de obesidad y diabetes tipo 2.
Alteraciones en el metabolismo de grasas y azúcares
Alteraciones de la función de la glándula tiroidea como hipotiroidismo o hipertiroidismo.
*Cánceres hormonodependientes
Aumento del riesgo de cáncer de mama, próstata y testículo.
*Efectos neurológicos y del desarrollo
En niños y adolescentes, pueden afectar al desarrollo cerebral, al crecimiento y a la conducta.
CONSEJOS PARA LAS DISTINTAS ZONAS DEL BARCO
Cubierta y casco. En lugar de usar pinturas antiincrustantes, que contienen compuestos organoestánnicos (como el TBT), opta por pinturas certificadas “libres de TBT” o con base de silicona, que son menos tóxicas. Busca barnices ecológicos o sin disolventes peligrosos.
Zona de máquinas. Mantén una buena ventilación para reducir la concentración de vapores de combustibles y aceites. Al sustituir mangueras o cables, elige materiales libres de ftalatos. Si necesitas espumas ignífugas, busca aquellas libres de retardantes bromados; suelen estar etiquetadas como “sin PBDE”.
Cocina y comedor. Evita almacenar alimentos en plásticos que contengan BPA. Utiliza mejor recipientes de vidrio o acero inoxidable que, además, son más duraderos. Si usas botellas, elige las que indiquen “libres de BPA”. Para limpieza, busca detergentes sin nonilfenol; suelen estar etiquetados como “biodegradables” o “eco-friendly”.
Camarotes y zonas comunes. Al renovar colchones o textiles, elige productos sin retardantes de llama bromados. Hay colchones certificados con etiquetas como “OEKO-TEX” que garantizan ausencia de químicos peligrosos. Para el suelo, evita vinílicos y opta por revestimientos de goma natural o madera tratada sin tóxicos.
Almacén y bodega. Evita embalajes plásticos, con ftalatos. Mejor busca cajas de cartón reforzado o contenedores metálicos. Si necesitas recubrimientos impermeables, elige aquellos “libres de PFAS”. Además, hay que controlar la temperatura y humedad para reducir la migración de sustancias desde los envases a los alimentos.
CONCLUSIÓN
* La vida en el mar exige convivir con materiales y productos químicos, pero podemos reducir riesgos con decisiones conscientes: elegir pinturas y barnices certificados, ventilar las zonas de máquinas, usar recipientes seguros en la cocina y optar por textiles sin químicos peligrosos.
* Cada pequeño cambio, suma para proteger la salud de la tripulación y garantizar un entorno más seguro a bordo. La prevención empieza por conocer y elegir mejor.