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Riesgos biológicos en la pesca
22/05/2026

ISM

Sanidad marítima

Purificación Vega. Médico de sanidad marítima
pescador con un pez en la mano
El riesgo biológico hace referencia a la posibilidad de sufrir daños por la exposición a microorganismos vivos (bacterias, virus, hongos, parásitos) o sus toxinas. En el contexto de la pesca, estos agentes pueden encontrarse en los animales marinos (peces, crustáceos, moluscos), en el agua de mar, especialmente en zonas contaminadas, en superficies y utensilios (redes, cubiertas, cajas de almacenamiento) o de productos orgánicos en descomposición.

La exposición a estos agentes puede derivar en la aparición de enfermedades, algunas consideradas profesionales o en problemas de salud pública por su propagación.

CONSECUENCIAS PARA LA SALUD

Las enfermedades más frecuentes causadas por agentes biológicos en los pescadores se pueden dividir en tres grandes grupos: 
  • Dérmicas: urticarias, dermatitis y dermatomicosis.
  • Respiratorias: asma, especialmente asociada con la exposición a crustáceos y moluscos y con procesos como la producción de harinas de pescado.
  • Infecciosas: transmitidas por bacterias o a través de picaduras, especialmente de mosquitos (paludismo, fiebre amarilla). 

¿CÓMO SE PRODUCE LA EXPOSICIÓN?

Las vías más habituales por las que se producen los contagios son la dérmica por contacto y la parenteral (inyección), generalmente en los procesos de manipulación de capturas (durante la extracción, clasificación, selección y procesado). Las manos de los pescadores son vulnerables a los cortes, golpes y pinchazos con los alambres de los cabos y a las defensas (dientes, escamas, aletas, etc) y espinas del pescado. Como resultado de ello, se producen heridas y lesiones con penetración de gelatina de los peces en los tejidos más profundos que pueden dar lugar a lesiones infecciosas de diversa gravedad.

También pueden aparecer alergias por la exposición a sustancias toxicogénicas o alergénicas durante la limpieza, eviscerado, descabezado, laminado y salado de las capturas o lesiones por picaduras o mordeduras por contacto con especies peligrosas.

Por otra parte, especialmente la flota de altura puede ejercer su actividad laboral en puertos marítimos, o en barcos que navegan por todos los mares, con movilidad y frecuente relación con otras personas, circunstancias que facilitan la propagación de determinadas enfermedades transmisibles, algunas de ellas consideras enfermedades profesionales, como, por ejemplo, el paludismo, el dengue y la fiebre amarilla.

MEDIDAS PREVENTIVAS 

Informar y formar sobre los principales riesgos y medidas preventivas, con instrucción específica sobre especies marinas peligrosas, buenas prácticas higiénicas, uso adecuado de la maquinaria y artes de pesca, etc.

Evitar, en la medida de lo posible, que los pescadores introduzcan directamente las manos en la pila del pescado, usando palas y otros utensilios adecuados para su manipulado.

Inspeccionar las redes, para estar seguros del tipo de pescado que se ingresa en cubierta, y estar prevenidos en caso de captura accidental o no, de especies potencialmente peligrosas. 

Siempre que sea posible mecanizar los procesos en que se vean implicadas herramientas de corte, especialmente cuando estos sean monótonos y repetitivos como descabezado, eviscerado, etc.

Mantener sólo al personal más experimentado en los puestos de mayor riesgo como maquinillas y viradores, o en la manipulación de especies peligrosas.

Sustituir los embalajes de madera por otros de plástico sin aristas.

Utilizar equipos de protección individual (EPIs) para resguardarse de rasguños, cortes, o picaduras (ejemplos: guantes de neopreno con puño, flocados e impermeables para operaciones de descuartizado que protejan hasta el antebrazo; de cota de malla en tareas que impliquen el uso de cuchillos u otras herramientas afiladas, botas altas impermeables y antideslizantes, gafas protectoras, casco, etc.)

Emplear ropa impermeable que permita la transpiración corporal.

Lavar, desinfectar y proteger con apósitos estériles cualquier herida, evitando su contaminación y posteriores procesos de mayor gravedad.

Disponer del botiquín a bordo exigido conforme a la legislación vigente.

Vacunar frente a patologías de especial riesgo en el sector como el tétanos.

Controlar los vectores del barco mediante operaciones de desinsectación, desratización y desinfección. 

Utilizar métodos de protección (repelentes, mosquiteros, insecticidas…) para evitar picaduras de mosquitos y otros insectos.

La vacunación (fiebre amarilla) y quimioprofilaxis (paludismo) en caso de faenar en zonas endémicas. 

El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) ha elaborado una colección de fichas de los agentes biológicos, denominada BASEBiO, que ofrece información ampliada y actualizada del listado de agentes biológicos incluido en el anexo II del RD 664/1997, de 12 de mayo, sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos durante el trabajo. Esta base de datos constituye una herramienta de gran utilidad para la evaluación, prevención y control del riesgo biológico (https://www.insst.es/agentes-biologicos-basebio).


➡️Ver más en el número 667 de la Revista Mar

 

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