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Entre los años 1970 y 1980, los investigadores Warren y Marshall atribuyeron a la bacteria "Helicobacter pylori" (H. pylori) un papel notable en la colonización del estómago y posible causa de algunos síntomas digestivos como gastritis y úlceras gástricas. Posteriormente, se la señaló también como responsable de la aparición de un tipo de cáncer gástrico.
Las estadísticas afirman que la mitad o algo menos de la población mundial puede estar infectada por esta bacteria, siendo mayor su frecuencia en grupos poblacionales con condiciones de salubridad deficientes.
El nombre con que se denominó a este microorganismo describe sus características estructurales y funcionales. Es una bacteria en forma de espiral que posee flagelos para desplazarse y erosionar la mucosa gástrica hasta colonizarla. Este proceso se produce frecuentemente en la zona pilórica del estómago, donde existe menor acidez, menos movimientos y mayor cantidad de moco donde refugiarse.
A pesar de que el jugo gástrico posee gran acidez, la “Helicobacter pylori” produce una enzima denominada ureasa, que neutraliza el ácido clorhídrico, condicionando un ambiente menos ácido, propicio para instalarse y desarrollarse.
Inicialmente provoca una inflamación local, leve y silenciosa, sin síntomas. Si encuentra un hospedero susceptible, continúa desarrollándose, lo que puede desencadenar problemas digestivos algo molestos a los que el enfermo puede no dar suficiente importancia, hasta el desarrollo de cáncer gástrico. En ocasiones, la infección causada por la "Helicobacter Pylori" produce dolor de estómago.
CONTAGIO
Se produce contagio con el contacto boca a boca, así como con la contaminación fecal-oral si no se practica un correcto lavado de manos tras ir al cuarto de baño. Otras vías de infección por “Helicobacter pylori” pueden ser la ingestión de alimentos manipulados insalubremente o el contacto con aguas contaminadas.
Múltiples autores sugieren que el contagio inicial por esta bacteria puede producirse en la infancia, sin provocar la infección hasta llegar a la edad adulta Aún así, un porcentaje muy elevado de personas no manifiesta síntomas en ningún momento a lo largo de su vida.
ENFERMAR, SÍ O NO
Existen factores que favorecen la infección por esta bacteria, siendo destacable el tipo de cepa que penetra en el organismo de manera más o menos agresiva. Igual de importantes son el estado de salud y los hábitos del paciente. La mucosa gástrica previamente lastimada por el uso frecuente de antiinflamatorios, como ibuprofeno, la ingestión habitual de comidas saladas o picantes y el tabaquismo también son factores de riesgo.
Por otra parte, el mal manejo de situaciones de estrés, especialmente de larga duración, puede crear condiciones desfavorables en el estómago que desencadenen la colonización de la bacteria.
SÍNTOMAS DE INFECCIÓN
Debe prestarse especial atención al paciente que refiere reiteradamente molestias digestivas, como sensación de quemazón o ardor en el estómago agudizada en horarios entre comidas, náuseas, pérdida de apetito y de peso sin causa aparente, eructos frecuentes, así como distensión gástrica.
La presencia de una úlcera gástrica, que es una erosión de la pared del estómago, debe considerarse una indicación inmediata para realizar pruebas dirigidas a detectar infección por “Helicobacter pylori”.
La infección se diagnostica mediante el test del aliento, que es un estudio sensible y no invasivo. Si el paciente es portador de la bacteria, al ingerir un producto con urea marcada, la enzima ureasa desdobla esta sustancia en amoníaco y dióxido de carbono, algo que puede medirse en el aliento. También puede detectarse en sangre y en las heces.
El tratamiento es complejo y requiere una alta responsabilidad en su cumplimiento por parte del enfermo. Tiene una duración aproximada de 10 a 14 días y consiste en la combinación de los siguientes medicamentos:
* Varios antibióticos para erradicar la bacteria.
* Inhibidores de la bomba de protones para ayudar a disminuir los ácidos estomacales (omeprazol y similares).
Aun teniendo buena adherencia al tratamiento, la erradicación de la bacteria no se consigue siempre al completo y es necesario repetir el ciclo y modificar la medicación. Esto puede estar condicionado por la capacidad de la bacteria para ocultarse en zonas de difícil acceso, criptas glandulares o moco gástrico, o por la resistencia a algunos antibióticos debido a un uso indiscriminado.
El tratamiento para curar la infección causada por esta bacteria puede ser difícil de llevar en los trabajadores embarcados dada su duración, la cantidad de fármacos a utilizar, la frecuencia de administración de estos y los efectos secundarios que acompañan a la ingestión de dichos medicamentos.
PREVENCIÓN
* Es indispensable mantener un estilo de vida saludable, que respete las normas de higiene tanto en el entorno familiar como en el laboral; evitar consumir en exceso sustancias irritantes para la mucosa gástrica y desarrollar habilidades psicológicas que permitan manejar el estrés cotidiano.
* Todos estos factores construirán un entorno que disminuirá el riesgo de infección por “Helicobacter pylori” y sus consecuencias para la salud.