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Cynthia León, la primera mujer marinera y pescadora de Ceuta luce en sus manos un ancla de Almirantazgo y el nombre de su primer embarque: el Violeta 10; dos golondrinas tatuadas sobre su pecho la protegen, como amuleto de buena suerte, en su faena diaria entre los puertos de Ceuta y Algeciras. Es menuda, pero está “fibrada”-como ella dice- para estibar redes de diez metros y hasta ocho kilos, si traen limo. Habla rápido y sin pelos en la lengua y emana esa fuerza de quien ha vivido muchas vidas en sus apenas 27 años.
Comenzó su carrera profesional en un camino muy distinto al marítimo. Estudiaba Conservación y Restauración de Patrimonio, pero al quedarse embarazada le fue imposible compatibilizar estudios, trabajo y maternidad. Trabajaba en empleos precarios, algunos con jornadas nocturnas y con horarios que no se correspondían con lo estipulado en el contrato. Al frente de una familia monoparental, necesitaba algo que le permitiera, al mismo tiempo, mantener económicamente a su hijo y cuidar de él. Aunque no lo sabía entonces, el mar estaba a punto de abrirle una puerta.
Tras mudarse a Ceuta, escapando de una situación de violencia de género, Carlos Ramírez, patrón del Violeta 10, que ya la conocía y valoraba su capacidad de trabajo, le animó a sacarse el título de marinero pescador. Cynthia completó la formación e incluso obtuvo el certificado de Patrón Portuario.
“El mar no fue mi primera opción, pero sí la primera que me dio estabilidad para criar a mi hijo. Este es el único trabajo que me ha permitido conciliar de verdad”. Carlos, el patrón, ha llegado a adaptar los horarios para que ella pueda llevar y recoger al niño de la guardería. “Si salimos por las tardes, tengo la ayuda para el cuidado del menor a domicilio a través del Centro Asesor de la Mujer, me ha costado dos años, pero lo he conseguido.”
LA PATRONA DE LA LONJA
“Cuando entré a la Lonja de Ceuta era la risa, le decían a mi patrón que tener una mujer embarcada daba mala suerte”- dice Cynthia, para quien ha sido frustrante que en muchos trabajos la juzgaran por su estética antes de valorar sus capacidades, “yo no sé qué mentalidad tenían, pero una persona que tiene tatuajes visibles no debe ser menospreciada”.
Para ella cada tatuaje recoge una vivencia, tiene una razón de ser y “el día de mañana, cuando sea abuela, me gustaría contarles a mis nietos qué significa cada uno y qué historias hay detrás”.
En apenas un año, Cynthia se ha convertido en parte esencial de la tripulación del Violeta 10. “Ya me llaman ‘la patrona de la lonja’ -dice sonriendo- porque siempre llego con alegría y porque han visto cómo trabajo”.
A bordo, cumple tareas como calar, estibar y limpiar redes, trabajar en proa con el zalabar que “es un trabajo que parece fácil, pero no lo es, porque tienes que ir cogiendo todos los peces que se puedan caer, sobre todo los pulpos, porque los pulpos no vienen enmallados en la red, sino enganchados comiéndose un pescado. Entonces, cuando viene el pulpo, tienes que meter rápidamente el zalabar.”
Hay que ser resolutiva, debes tener reflejos, marearte poco o saber que vas a devolver, pero hacerlo rápido, nos dice Cynthia. “Vomitas y sigues trabajando porque si no, pierdes el jornal entero; y también debes tener capacidad pulmonar porque cuando las redes se enroscan en la hélice del barco tienes que tirarte a pulmón y cortarlas.”
Además, ha adquirido junto a Carlos los conocimientos necesarios para manejar toda la electrónica del puente de mando. Ella asume la tarea de calcular la ruta y seleccionarla en el GPS, de modo que puedan repetir siempre el mismo recorrido o, si surgen problemas de visibilidad, tener claro por dónde deben navegar y en qué puntos se han depositado las redes para recogerlas. De esta forma, asegura Cynthia, el trabajo se hace algo más llevadero, ya que no es posible navegar sin referencias.
BOYAS CORTADAS
Cynthia y su patrón faenan con trasmallo, un arte sostenible de pesca que permite liberar las especies que no alcanzan la talla establecida. “Si cogemos un pez que no da las medidas, lo que hacemos es si está vivo, lo liberamos, porque tenemos que esperar a que ese pez tenga el tamaño adecuado y pueda seguir reproduciéndose para mantener el ecosistema. No podemos hacer una matanza porque realmente nos perjudicamos a nosotros mismos y al medio marino.”
Los problemas más serios vienen del exterior: redes cortadas por pateras de Marruecos, pesca ilegal de deriva que daña tortugas o palangres no autorizados que enganchan anzuelos en las redes. Otra amenza es la importación de pescado “barato” de Marruecos, pese a que el producto local cuenta con todas las garantías sanitarias que avalan su calidad.
“Pero lo que peor llevamos realmente es que nos corten las boyas. En la pesca de trasmallo, la red no va al pescado como ocurre en la pesca de arrastre; aquí la red permanece fija y es el pescado el que entra o sale y queda atrapado. Por eso, en el momento en que cortan la boya, que es lo que permite que la red flote, ya no puedes localizarla ni continuar pescando. Tienes que contratar buzos”. Carlos y Cynthia faenan con trasmallo, un arte de pesca sostenible.
HAY FAENA
La pesca en Ceuta, con una pequeña flota que opera en la franja costera y en los caladeros Mediterráneo occidental y Atlántico del Golfo de Cádiz, tiene sus propias particularidades. La temporada, el clima y la actividad del pescado influyen directamente en las capturas.
“Meses como noviembre o diciembre suelen ser flojos, nos obliga a salir más días para compensar. Incluso en los meses malos o durante temporales, siempre hay tareas: desmontar redes, limpiarlas o mantener el barco”. La clave, afirma esta joven pescadora, es tener voluntad, pero “para la voluntad, por suerte o por desgracia, hay que tener una necesidad. La gente no tiene la necesidad de tener que trabajar”.
A pesar de la buena salud de las capturas, la pesca en Ceuta atraviesa una crisis por la falta de relevo generacional. Los armadores no encuentran marineros para enrolar, nos comenta Cynthia, “es un trabajo difícil, pero se cobra bien y hay faena, hay mucho trabajo en el mar”.
Se capturan rascacios, bodiones, lenguados, besugos, rape y también pulpo común. “Cabrea un montón cuando viene un pulpo grande, y en ese momento que se sale de la red tú dices, ay madre mía, ya lo calculas en precio y dices, ahí se van 50 euros para el fondo otra vez.”
Cada salida al mar es una historia distinta y es lo que a ella le engancha de su oficio “que no hay un día igual a otro. Siempre es una aventura. A lo mejor un día sales y no coges nada, otro día sales y coges un montón. Son ese tipo de cosas las que a mí me gustan.”
MUJERES A BORDO
Cynthia aprovecha la visibilidad que le da su aparición en la revista MAR para hacer una petición: “Me gustaría que el ISM coordinara cursos de rederas en Ceuta. Sin rederos no hay pesca. Es un oficio que no puede desaparecer. Aquí en Ceuta no queda nadie, sólo dos señores mayores. Si tú no quieres trabajar con el pescado, me parece perfecto, te coges tu sillita y te pones a coser redes porque siempre hacen falta. Yo he visto vídeos de las mujeres sentadas en la lonja, todas en su sillita, en círculo, charlando unas con otras, cosiendo las redes. Eso es una alegría.”
Para ella el saber no ocupa lugar y le gustaría prepararse en la gestión de documentación en el ISM o impartir formaciones vinculadas al ámbito marítimo. “Si tiene que ver con la pesca, estoy”. Además, junto a una amiga, está desarrollando un proyecto para transformar el alga invasora asiática Rugulopteryx okamurae, una de las amenazas biológicas que más está dañando el equilibrio marino del Estrecho, en una oportunidad económica y medioambiental.
Pero su sueño es que exista una flota de mujeres. “Yo creo que sería una ruptura de estereotipos muy necesaria demostrar la valía de la mujer para adaptarse a cualquier situación y a cualquier tipo de empleo. Las mujeres podemos aportar algo distinto a la pesca: el tema de ser resolutivas, asertivas, la empatía que tenemos unas con otras. No se trata de fuerza física, porque lo que no podemos hacer solas, lo hacemos entre dos. Sería darle, no sé, otro color, darle un color a un sector tradicionalmente masculino.”