Desde la obsesión feroz por arponear a “Moby Dick” del Capitán Ahab de Herman Melville, hasta la fascinación por los cetáceos de Philip Hoare, la literatura ha plasmado el poder simbólico y emocional que este gigante marino ha tenido sobre el hombre moderno.
Las ballenas forman parte de un imaginario colectivo que ha evolucionado de monstruo amenazador del océano a víctima, situándose la prohibición de su caza comercial como uno de los mayores logros medioambientales del siglo XX.
Sin embargo, durante casi mil años la ballenería fue un oficio más. La pesca de cetáceos se documenta en la Península Ibérica desde el siglo XI, llegando a convertirse en una auténtica industria que se mantuvo activa hasta 1985.
ARPONES ESPAÑOLES
La captura de cetáceos marcó la vida en el litoral Cantábrico y el Atlántico, siendo la flota ballenera vasca, que llegó a aventurarse hasta las costas de Terranova, una de las más importantes y técnicamente avanzadas de su época.
Este largo pasado se recoge en el libro "La huella ballenera en el norte de la península Ibérica”, editado por
Edicions UB (Universitat de Barcelona), de Àlex Aguilar, biólogo marino y un referente en el estudio y la conservación de los cetáceos, y el fotógrafo Max Aguilar.
La obra, de 391 páginas, combina investigación científica e histórica, trabajo de campo y una rigurosa documentación visual que nos lleva a recorrer más de cincuenta localidades que aún conservan vestigios de aquella práctica ancestral y donde aún permanece viva la memoria ballenera.
RUTA POR LA HISTORIA
El libro comienza con una introducción histórica sobre cómo evolucionó la caza de ballenas a lo largo de los siglos: la pesca costera tradicional, la oceánica en barco de vela y la moderna industrial; las especies más explotadas y los productos que se obtenían de su captura, como el aceite de ballena, con un amplio registro de usos: desde la alimentación hasta la iluminación de las antiguas ciudades.
En la segunda parte, los autores trazan una ruta por los restos arqueológicos y arquitectónicos del oficio ballenero en Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco, explorando puertos, lonjas, atalayas para avistar los cetáceos, hornos, rampas y factorías para su despiece.
Además, detallan museos especializados en los que se conserva el legado ballenero: restos óseos, barcos, instrumentos de pesca y navegación, personajes y escudos heráldicos, que recuerdan una historia, a veces olvidada, que ha marcado la identidad y el paisaje local.
Este libro riguroso y singular sobre una parte del patrimonio marítimo pesquero español se encuentra a la venta en las librerías por 26,60 €.
➡️Ver más en el
número 665 de la Revista Mar