La ruta de una norma - Revista Mar
La ruta de una norma
28/09/2026
Marina mercante
Sandra Berciano

La Organización Marítima Internacional (OMI) celebró el Día Marítimo Mundial con el lema, «De la política a la práctica: impulsar la excelencia marítima», una llamada para que las decisiones internacionales adoptadas lleguen realmente a los puertos, los buques y a la gente de mar.
A principios de año, el secretario general de la OMI, Arsenio Domínguez, visitó el puerto de Algeciras acompañado por Víctor Jiménez, presidente del Consejo de la organización. Recorrieron las instalaciones portuarias y la Capitanía Marítima, donde presentaron la campaña del Día Marítimo Mundial del 24 de septiembre y el lema que acompañará la conmemoración durante 2026 y 2027: «De la política a la práctica: impulsar la excelencia marítima». Por primera vez, la misma temática se mantendrá dos años con el objetivo de afrontar uno de los principales retos de la regulación marítima internacional: conseguir que las normas acordadas por los Estados se traduzcan en legislación, formación, inspecciones y operaciones concretas. Durante décadas, la OMI ha desarrollado convenios, códigos y directrices destinados a mejorar la seguridad marítima y prevenir la contaminación, pero aprobar una norma es solo el comienzo.
«Cuando hablamos de práctica, nos referimos a personas», afirmó Domínguez. Personal portuario, trabajadores del reciclaje naval, gestores e inspectores, forman parte del engranaje que convierte una decisión internacional en una realidad cotidiana. Para llegar hasta ellos, los Estados deben incorporar esa decisión a sus legislaciones y dotarse de los medios necesarios para aplicarla. Administraciones marítimas, autoridades portuarias, compañías, centros de formación y tripulaciones intervienen en un proceso que puede transformar un acuerdo adoptado por la OMI en un procedimiento de emergencia, un curso, un certificado o una inspección a bordo.
El problema es que ese recorrido no se completa del mismo modo en todos los países. Por eso, la campaña 2026-2027 se articula en torno a nueve pilares -de la cooperación técnica a la ciberseguridad, la descarbonización o la protección de los océanos- con un mismo propósito: reducir la distancia entre la norma internacional y su aplicación real.
Pero la supervisión no termina en la administración de origen. Aunque la responsabilidad principal recae en el Estado de abanderamiento, el control por el Estado rector del puerto actúa como segunda barrera: cuando un buque atraca en un puerto extranjero, las autoridades pueden revisar la documentación, los equipos y las condiciones de la tripulación, y exigir que se corrijan las deficiencias.
Estos próximos años se pondrá el foco en el recorrido final de las normas, insistiendo en que una regla aprobada por un comité de la OMI en Londres puede acabar en un curso, un reconocimiento médico previo al embarque, un procedimiento nuevo o en una casilla que un inspector revisa en el muelle.
➡️ Ver más en el número 670 de la Revista MAR
A principios de año, el secretario general de la OMI, Arsenio Domínguez, visitó el puerto de Algeciras acompañado por Víctor Jiménez, presidente del Consejo de la organización. Recorrieron las instalaciones portuarias y la Capitanía Marítima, donde presentaron la campaña del Día Marítimo Mundial del 24 de septiembre y el lema que acompañará la conmemoración durante 2026 y 2027: «De la política a la práctica: impulsar la excelencia marítima». Por primera vez, la misma temática se mantendrá dos años con el objetivo de afrontar uno de los principales retos de la regulación marítima internacional: conseguir que las normas acordadas por los Estados se traduzcan en legislación, formación, inspecciones y operaciones concretas. Durante décadas, la OMI ha desarrollado convenios, códigos y directrices destinados a mejorar la seguridad marítima y prevenir la contaminación, pero aprobar una norma es solo el comienzo.
«Cuando hablamos de práctica, nos referimos a personas», afirmó Domínguez. Personal portuario, trabajadores del reciclaje naval, gestores e inspectores, forman parte del engranaje que convierte una decisión internacional en una realidad cotidiana. Para llegar hasta ellos, los Estados deben incorporar esa decisión a sus legislaciones y dotarse de los medios necesarios para aplicarla. Administraciones marítimas, autoridades portuarias, compañías, centros de formación y tripulaciones intervienen en un proceso que puede transformar un acuerdo adoptado por la OMI en un procedimiento de emergencia, un curso, un certificado o una inspección a bordo.
El problema es que ese recorrido no se completa del mismo modo en todos los países. Por eso, la campaña 2026-2027 se articula en torno a nueve pilares -de la cooperación técnica a la ciberseguridad, la descarbonización o la protección de los océanos- con un mismo propósito: reducir la distancia entre la norma internacional y su aplicación real.
AUDITORÍAS
Uno de los instrumentos para comprobar ese cumplimiento es el Plan de Auditorías de los Estados Miembros de la OMI (IMSAS), obligatorio desde 2016. Su primer ciclo se cerró en junio con 168 auditorías que han cubierto el 94% de sus Estados miembros. Es una de las evaluaciones colectivas más amplias realizadas sobre la gobernanza marítima mundial. Con ella se quiere detectar carencias legislativas y administrativas y orientar reformas, formación y asistencia técnica hacia donde haga más falta.Pero la supervisión no termina en la administración de origen. Aunque la responsabilidad principal recae en el Estado de abanderamiento, el control por el Estado rector del puerto actúa como segunda barrera: cuando un buque atraca en un puerto extranjero, las autoridades pueden revisar la documentación, los equipos y las condiciones de la tripulación, y exigir que se corrijan las deficiencias.
Estos próximos años se pondrá el foco en el recorrido final de las normas, insistiendo en que una regla aprobada por un comité de la OMI en Londres puede acabar en un curso, un reconocimiento médico previo al embarque, un procedimiento nuevo o en una casilla que un inspector revisa en el muelle.
➡️ Ver más en el número 670 de la Revista MAR
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