Gestión de la diversidad y la multiculturalidad
Integración y liderazgo
25/06/2026

ISM

ISM al día

Francisco Pérez-Fernández. Doctor en Psicología en la UCJC
siete figuras de personas de plata y una figura de persona de color oro
Los entornos laborales son cada vez más heterogéneos. En estos contextos hay que establecer relaciones positivas entre personas de distintas culturas para facilitar la comunicación y el bienestar mental. Muchos mandos, como los capitanes de buques, se enfrentan a retos en el trabajo con barreras lingüísticas, culturales o religiosas. La comunicación promueve tolerancia y relaciones saludables. Sugerimos fomentar un ambiente de trabajo positivo donde la sobre comunicación y el tono amigable sean prioritarios.

Con la digitalización y la globalización, los entornos de trabajo y las personas que los conforman se han vuelto heterogéneos. Es necesario generar relaciones positivas, integradoras y eficaces entre gentes de distintas culturas y procedencias, favorecer la comunicación y por ende la salud mental. Muchos líderes expresan una preocupación creciente sobre los retos de trabajar e intercambiar información en contextos multiculturales y mantener relaciones en remoto.

El intercambio de información fluida es esencial para diseminar buenas prácticas. Existen algunas integradoras que ayudan a mejorar las condiciones personales y laborales en equipos multiculturales, como son las tripulaciones en los buques, colectivos aislados, e incluso en entornos profesionales que mantienen comunicaciones en la distancia.

INVESTIGACIÓN

En un centro de ventas, se estudió si los empleados de alto rendimiento compartían prácticas con otros y, si no lo hacían, qué era lo que lo impedía. Se identificaron dos posibles barreras: la falta de incentivos para que los empleados exitosos compartieran información y las barreras socioculturales que impedían a los compañeros de menor rendimiento pedir ayuda. ¿Bastaba con incrementar los incentivos o era preciso hacer algo más?

Se pusieron en marcha dos medidas. De una parte, se mejoraron las condiciones laborales de unos empleados por compartir sus buenas prácticas con otros. De otro, se puso en marcha un plan de intervención sociolaboral de cuatro semanas de duración con otros trabajadores. La intervención más eficaz fue la de mantener reuniones guiadas, proporcionando a los empleados una hoja de reflexión para discutir condiciones, quejas, desafíos, éxitos... 

Esto contrastó con el grupo de incentivos explícitos, donde se experimentaron pocos cambios destacables en la medida que las condiciones laborales mejoraron, pero sin directivas específicas para fomentar la comunicación o la ayuda mutua. De hecho, los trabajadores que participaron en las reuniones guiadas experimentaron un aumento promedio del 24% en la productividad de ventas durante el período de intervención, con efectos persistentes en el tiempo, evidenciando un aumento sostenido del 18% en la productividad varios meses después. Mejora observada principalmente entre los empleados emparejados con colegas de alto rendimiento. Esta experiencia muestra la importancia de romper barreras y generar acciones integradoras que faciliten interacciones, intencionales y reflexivas, en equipos de trabajo y tripulaciones.



1) MANEJAR LA COMUNICACIÓN

La tolerancia en entornos multiculturales redunda en calidad, facilita relaciones y ayuda al equilibrio psicológico. No somos meras máquinas, o sólo “cerebros”, sino personas con un origen, una vida y un conjunto de experiencias que nos modelan. Seres conscientes, pensantes y “hablantes” que necesitamos relacionarnos, comunicarnos y entender para poder crecer y funcionar. Pero, en equipos de alta diversidad cultural y lingüística, esto no siempre es sencillo. En lugar de centrarse en las diferencias, hay que enfocarse en el valor de construir, superando la confusión e incluso tomándola con humor.

Se ha de instruir a las personas en la importancia de preguntar para asegurar que entienden la dirección y los objetivos de lo encomendado. La sobre comunicación es buena porque ayuda a mantener a todos en la misma dirección, especialmente al trabajar en actividades complejas y cambiantes, evitando despistes o tomas de decisión inapropiadas.

* La actitud positiva debe ser intencional y consciente. El tono negativo, la ironía o el chiste fácil pueden malinterpretarse. Hay que promover una comunicación amigable y accesible, incluso a costa de parecer “menos profesional”, porque se crea un ambiente de trabajo positivo y agradable. 

* Ofrecer sugerencias antes que críticas. Resolver conflictos o llegar a acuerdos puede ser desafiante en contextos multiculturales, siendo aconsejable ofrecer alternativas, enfocándose en los aspectos positivos de lo que ocurre para avanzar en las conversaciones y evitar enfrentamientos. No es bueno mantener a una persona concentrada en una misma tarea. Hay que asignar múltiples ocupaciones a todos los miembros del equipo -tripulación- para prevenir la frustración causada por cuellos de botella comunicativos, averías o dilaciones inesperadas. Así, mientras se esperan respuestas o soluciones a otras cuestiones, cada cual está ocupado en algo,manteniendo la productividad alta.

2) MANTENER REUNIONES EFICIENTES 

En los equipos que conforman las tripulaciones, las reuniones son necesarias, pero se debe reenfocar su sentido. La cuestión es “por qué” y “para qué” hay que reunirse. La reunión por sistema puede convertirse en una práctica agotadora e improductiva; especialmente si existen barreras lingüísticas y culturales muy definidas. Distinguimos:

* Reuniones transaccionales. Sirven para avanzar en el trabajo del día a día. Su éxito depende de la presencia de documentos de trabajo compartidos claros, de la participación equitativa de todas las personas implicadas y del apoyo hacia las buenas ideas y/o propuestas que aparecen en su desarrollo. Cuantos más “liderazgos puntuales” logremos generar entre los integrantes de la reunión, mejor irá el trabajo a realizar.

* Reuniones relacionales. Su propósito es fortalecer el contacto entre los participantes. Logran sus objetivos cuando se diseñan para fomentar conexiones significativas que eviten el aislamiento de las personas en grupitos laborales, culturales, idiomáticos o étnicos. Es importante que las actividades a desarrollar estén bien estructuradas para que fluyan adecuadamente. Cuando una reunión mezcla a personas de distintas funciones, niveles, ubicaciones y culturas en un objetivo común se rompen las barreras dentro de la organización, fomentando relaciones más allá de los equipos inmediatos o de los niveles jerárquicos habituales.

* Reuniones adaptativas. Se emplean para abordar temas controvertidos, como disputas o conflictos. Precisan de un entorno que permite la agilidad, la comunicación y la expresión emocional. Es importante que el espacio físico promueva la interacción libre y equitativa, evitando las implicaciones jerárquicas de los espacios tradicionales, como despachos o aulas. También es crucial crear un ambiente en el que los participantes se sientan seguros para discutir temas delicados. El papel del organizador es fundamental para detectar tensiones y disolverlas. Es bueno separar la discusión de la toma de decisiones, permitiéndonos momentos de descanso que relajan tensiones y facilitan conclusiones calmadas.

3) CONFIANZA EN EL LIDERAZGO

La evaluación positiva del líder es fundamental. Confiar facilita una atmósfera de trabajo armónica y muestra la efectividad del mando. Establecer confianza, especialmente cuando se ha perdido o podría perderse, supone un desafío que requiere de acciones deliberadas y consistentes por parte del líder. 

Hay tres pilares fundamentales sobre los que se construye una relación de confianza. Gestionarlos bien determina la capacidad del líder para fortalecer su posición y la eficacia de su gestión.

* Construir relaciones positivas y saludables. Un líder confiable se mantiene cercano y atento a las inquietudes y necesidades de los demás, equilibra los resultados con una preocupación genuina por el bienestar de su equipo, promueve activamente la cooperación, resuelve conflictos y proporciona retroalimentación honesta y constructiva, sin perder de vista la diversidad y la interculturalidad. Esto refuerza la idea en el subordinado de que no sólo se piensa en los resultados, sino también en las personas.

* Importa la experiencia. La confiabilidad del líder también se ve influenciada por sus conocimientos y competencias. El liderazgo eficaz debe mostrar juicio sólido en la toma de decisiones. Ser una fuente de ideas y opiniones valoradas y contribuir significativamente a la consecución de objetivos con su conocimiento experto. No se trata sólo de poseer conocimientos técnicos y experiencias, sino también de la capacidad de movilizarlos para anticiparse y reaccionar adecuadamente a los problemas.

* Consistencia entre lo que se dice y se hace. Las acciones coherentes y alineadas con valores y compromisos claros son modélicas. Un líder confiable no promete cosas, las cumple. Mantiene sus compromisos, esforzándose más allá de las expectativas. La consistencia transmite previsibilidad y fiabilidad, pero son las relaciones positivas las que tienen mayor impacto en la confianza. 

➡️ Ver más en el número 668 de la Revista MAR

 

Actualidad