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Guía práctica para marinos y pescadores
Gestión de químicos a bordo
08/07/2026
ISM
Sanidad marítima
Purificación garcía Vega. Médico sanidad marítima. ISM Madrid.

El trabajo en el mar implica convivir con combustibles, aceites y otros productos químicos que, si bien son necesarios para el desarrollo de la actividad en un barco, pueden causar accidentes si se manejan mal. Por eso, la seguridad en su gestión no es solo una obligación legal sino también una cuestión de supervivencia.
Hablamos de combustibles como gasóleo, gasolina, propano o butano que generan calor; aceites y grasas para lubricar y mover la maquinaria. También de productos como pinturas, disolventes, detergentes y desengrasantes industriales y productos de mantenimiento como decalcificantes, anticoagulantes o refrigerantes, electrolitos para baterías o extinguidores. Aunque forman parte natural de la actividad en un barco, un manejo inadecuado de los mismos puede provocar incendios, explosiones, intoxicaciones, quemaduras o contaminación en el entorno marino.
Durante la manipulación es fundamental usar herramientas adecuadas (embudos, bombas manuales o mangueras específicas que evitan derrames y reducen la exposición directa) y equipos de protección individual (EPIs) correctos como guantes resistentes a químicos, gafas protectoras, ropa de trabajo que cubra la piel y mascarillas filtrantes en operaciones de riesgo con inhalación. Además, hay que evitar chispas y trabajar siempre en zonas ventiladas, abriendo portillos, activando extractores o trabajando en cubierta cuando sea posible. No se deben mezclar productos, ya que algunas combinaciones (por ejemplo, lejía y amoniaco) generan reacciones peligrosas.
Los derrames deben tratarse con material absorbente (serrín, paños, kits específicos). También hay que ventilar la zona y limpiarla con productos adecuados. Nunca debe utilizarse agua para disolver combustibles o aceites, ya que puede extender el derrame o empeorar la situación, y sí avisar, en cambio, al responsable de seguridad o al patrón, siguiendo los protocolos establecidos en caso de vertido al mar.
Para prevenir incendios, originados muchas veces por combustibles y aceites, es necesario contar con extintores operativos y saber utilizarlos; evitar la acumulación de grasa en cocina y sala de máquinas; revisar conducciones para detectar fugas; no sobrecargar las baterías; no improvisar reparaciones eléctricas y mantener sentinas limpias, ya que la mezcla de aceite y agua es inflamable.
La seguridad depende más de los hábitos que de las normas. Para fortalecerla son claves la formación periódica de las tripulaciones en manejo de sustancias peligrosas, y la realización de simulacros y revisión de procedimientos antes de cada campaña. Una comunicación abierta, donde se informe sin miedo de los riesgos, favorece que toda la tripulación tenga una actitud cultural hacia la prevención, lo que reduce significativamente los accidentes.
➡️Ver más en el número 668 de la Revista MAR
Hablamos de combustibles como gasóleo, gasolina, propano o butano que generan calor; aceites y grasas para lubricar y mover la maquinaria. También de productos como pinturas, disolventes, detergentes y desengrasantes industriales y productos de mantenimiento como decalcificantes, anticoagulantes o refrigerantes, electrolitos para baterías o extinguidores. Aunque forman parte natural de la actividad en un barco, un manejo inadecuado de los mismos puede provocar incendios, explosiones, intoxicaciones, quemaduras o contaminación en el entorno marino.
¿POR QUÉ SON PELIGROSOS?
Todos estos productos presentan riesgos. Su peligrosidad se debe a diversos factores:- Alta inflamabilidad: el gasóleo, la gasolina o incluso los vapores de aceite pueden arder con facilidad ante una fuente de calor o una chispa.
- Potencial explosivo: especialmente en espacios cerrados donde los vapores acumulados pueden alcanzar concentraciones críticas.
- Riesgos tóxicos: algunos disolventes, pinturas, desengrasantes o detergentes industriales pueden causar irritaciones en piel, ojos y vías respiratorias, afectando a la salud, tanto a corto como a largo plazo, de la tripulación.
- Riesgo ambiental: un vertido accidental de combustibles o de sustancias químicas puede provocar graves impactos en el medio marino, además de acarrear sanciones legales.
PREVENCIÓN DE RIESGOS
La prevención de riesgos es simple. Consiste en aprender a almacenar combustibles y productos químicos en sus envases originales (ya que incluyen información esencial sobre su composición, pictogramas de peligro y recomendaciones de uso), separados, ventilados y lejos de fuentes de calor como motores, generadores o cocinas, que pueden aumentar la presión interna de los envases y favorecer la evaporación de sustancias inflamables. Los productos han de guardarse en armarios adecuados y revisarse periódicamente para detectar fugas u olores anómalos.Durante la manipulación es fundamental usar herramientas adecuadas (embudos, bombas manuales o mangueras específicas que evitan derrames y reducen la exposición directa) y equipos de protección individual (EPIs) correctos como guantes resistentes a químicos, gafas protectoras, ropa de trabajo que cubra la piel y mascarillas filtrantes en operaciones de riesgo con inhalación. Además, hay que evitar chispas y trabajar siempre en zonas ventiladas, abriendo portillos, activando extractores o trabajando en cubierta cuando sea posible. No se deben mezclar productos, ya que algunas combinaciones (por ejemplo, lejía y amoniaco) generan reacciones peligrosas.
Los derrames deben tratarse con material absorbente (serrín, paños, kits específicos). También hay que ventilar la zona y limpiarla con productos adecuados. Nunca debe utilizarse agua para disolver combustibles o aceites, ya que puede extender el derrame o empeorar la situación, y sí avisar, en cambio, al responsable de seguridad o al patrón, siguiendo los protocolos establecidos en caso de vertido al mar.
Para prevenir incendios, originados muchas veces por combustibles y aceites, es necesario contar con extintores operativos y saber utilizarlos; evitar la acumulación de grasa en cocina y sala de máquinas; revisar conducciones para detectar fugas; no sobrecargar las baterías; no improvisar reparaciones eléctricas y mantener sentinas limpias, ya que la mezcla de aceite y agua es inflamable.
RESIDUOS Y SEGURIDAD
La gestión de residuos peligrosos a bordo exige separar y tratar correctamente cada material. Los aceites usados deben guardarse en recipientes cerrados y entregarse en puerto a un gestor autorizado, encargado de su tratamiento y eliminación, conforme a la normativa ambiental. Los filtros, trapos contaminados y envases vacíos se consideran residuos peligrosos y requieren un manejo específico; mientras que los restos de pintura o disolventes deben depositarse en contenedores adecuados. Una gestión correcta evita sanciones y protege al medio marino, del que depende la actividad.La seguridad depende más de los hábitos que de las normas. Para fortalecerla son claves la formación periódica de las tripulaciones en manejo de sustancias peligrosas, y la realización de simulacros y revisión de procedimientos antes de cada campaña. Una comunicación abierta, donde se informe sin miedo de los riesgos, favorece que toda la tripulación tenga una actitud cultural hacia la prevención, lo que reduce significativamente los accidentes.
CONCLUSIONES
La gestión segura de combustibles, aceites y productos químicos no es un trámite burocrático. Es parte esencial del trabajo en el mar. Con buenas prácticas, orden y atención, es posible reducir riesgos, proteger la salud de la tripulación y preservar el entorno marino. Cada gesto cuenta, desde cerrar bien un envase hasta avisar de una fuga, pues la seguridad siempre empieza en los pequeños detalles.➡️Ver más en el número 668 de la Revista MAR
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