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Repensar la venta de productos del mar
25/03/2026
Más Mar
Opinión
Rafael Piñero. Director de Relaciones Externas del Sector Pesquero en Mercadona.

Durante décadas, los productos pesqueros y acuícolas han sido seña de identidad de la dieta española, ocupando un lugar central en la mesa de nuestros hogares por tradición cultural y por sus reconocidos beneficios nutricionales. Sin embargo, en los últimos años esta realidad está cambiando de manera preocupante. La preocupación viene marcada por el descenso generalizado y continuado que se produce en su consumo desde hace años. Los datos son claros: el pescado pierde presencia en la cesta de la compra de los hogares españoles, especialmente entre los consumidores más jóvenes. Este descenso plantea un reto mayúsculo para toda la cadena de valor, especialmente para la distribución, que actúa como punto de encuentro entre el producto y el consumidor final.
Desde la distribución observamos cómo los hábitos de compra y consumo evolucionan a gran velocidad. El consumidor actual dispone de menos tiempo, cocina menos y busca soluciones rápidas, cómodas y adaptadas a su ritmo de vida. Frente a este contexto, el pescado se percibe como un producto que requiere conocimientos, tiempo de preparación y, en algunos casos, una experiencia de compra más compleja que la que exigen otras categorías de alimentos.
Uno de los cambios más evidentes está en el propio modelo de venta. Tradicionalmente, el pescado fresco se ha comercializado mayoritariamente en venta asistida a través del mostrador. Este modelo resulta menos atractivo para quienes priorizan la rapidez y la conveniencia en el acto de compra. El libre servicio, con formatos en bandeja, ha ganado peso en muchas categorías de alimentos, pero su penetración en la categoría del pescado ha llevado un ritmo más lento.
Desde Mercadona hemos asumido que, si queremos que el pescado vuelva a ganar protagonismo en los hogares, debemos eliminar barreras. Barreras de tiempo, de conocimiento y de uso. Por eso, en la sección de pescadería avanzamos hacia un nuevo modelo de venta dando mayor protagonismo al libre servicio, acercando cada vez más el producto a la boca de nuestros “jefes” (los clientes como les llamamos internamente), ofreciéndoles soluciones pensadas para la conveniencia. Pescado limpio, preparado y listo para cocinar o consumir, presentado en formatos prácticos, con la máxima calidad y servicio, lo que facilita la decisión de compra y reduciendo el desperdicio.
Además, el libre servicio ofrece una ventaja adicional: la información. Etiquetado claro, origen, método de producción, consejos de conservación y preparación, son elementos clave para generar confianza y fomentar el consumo de los productos del mar.
Este proceso de transformación del modelo de venta no puede abordarse aisladamente. Requiere una estrecha colaboración con el sector pesquero y los proveedores especializados, adaptando las presentaciones y procesos a las nuevas demandas del mercado. La innovación en formatos y elaboraciones no debe contemplarse como una amenaza a la tradición, sino como una oportunidad para asegurar la sostenibilidad económica y social del sector a largo plazo.
El descenso del consumo de pescado en los hogares españoles no es irreversible. Pero revertirlo exige asumir que los hábitos han cambiado y que la oferta debe evolucionar con ellos. Desde la distribución tenemos la responsabilidad y la oportunidad de liderar este cambio, acercando los productos pesqueros y acuícolas a una nueva generación de consumidores. Hacerlo más fácil, práctico y cercano es garantizar que el pescado siga siendo esencial en nuestra alimentación futura.
➡️ Ver más en número 665 Revista Mar
Desde la distribución observamos cómo los hábitos de compra y consumo evolucionan a gran velocidad. El consumidor actual dispone de menos tiempo, cocina menos y busca soluciones rápidas, cómodas y adaptadas a su ritmo de vida. Frente a este contexto, el pescado se percibe como un producto que requiere conocimientos, tiempo de preparación y, en algunos casos, una experiencia de compra más compleja que la que exigen otras categorías de alimentos.
Uno de los cambios más evidentes está en el propio modelo de venta. Tradicionalmente, el pescado fresco se ha comercializado mayoritariamente en venta asistida a través del mostrador. Este modelo resulta menos atractivo para quienes priorizan la rapidez y la conveniencia en el acto de compra. El libre servicio, con formatos en bandeja, ha ganado peso en muchas categorías de alimentos, pero su penetración en la categoría del pescado ha llevado un ritmo más lento.
LIBRE SERVICIO, UN NUEVO ENFOQUE
La transición hacia el libre servicio no es solo una cuestión de formato, sino de enfoque. No se trata de “poner pescado en bandejas”, sino de repensar cómo presentamos el producto para hacerlo más accesible, comprensible y fácil de consumir, facilitando el relevo generacional en el consumo de productos pesqueros y acuícolas. Aquí es donde la distribución juega un papel clave.Desde Mercadona hemos asumido que, si queremos que el pescado vuelva a ganar protagonismo en los hogares, debemos eliminar barreras. Barreras de tiempo, de conocimiento y de uso. Por eso, en la sección de pescadería avanzamos hacia un nuevo modelo de venta dando mayor protagonismo al libre servicio, acercando cada vez más el producto a la boca de nuestros “jefes” (los clientes como les llamamos internamente), ofreciéndoles soluciones pensadas para la conveniencia. Pescado limpio, preparado y listo para cocinar o consumir, presentado en formatos prácticos, con la máxima calidad y servicio, lo que facilita la decisión de compra y reduciendo el desperdicio.
CONEXIÓN CON LOS MÁS JÓVENES
Este enfoque conecta especialmente con los consumidores más jóvenes, que valoran la alimentación saludable, pero no siempre disponen del tiempo o la experiencia para manipular pescado entero. Filetes, lomos, porciones adaptadas a hogares cada vez más pequeños, formados por uno o dos comensales, productos ya limpios y sin complicaciones, permiten que el pescado vuelva a ser una opción real para el día a día, y no solo para ocasiones especiales.Además, el libre servicio ofrece una ventaja adicional: la información. Etiquetado claro, origen, método de producción, consejos de conservación y preparación, son elementos clave para generar confianza y fomentar el consumo de los productos del mar.
Este proceso de transformación del modelo de venta no puede abordarse aisladamente. Requiere una estrecha colaboración con el sector pesquero y los proveedores especializados, adaptando las presentaciones y procesos a las nuevas demandas del mercado. La innovación en formatos y elaboraciones no debe contemplarse como una amenaza a la tradición, sino como una oportunidad para asegurar la sostenibilidad económica y social del sector a largo plazo.
El descenso del consumo de pescado en los hogares españoles no es irreversible. Pero revertirlo exige asumir que los hábitos han cambiado y que la oferta debe evolucionar con ellos. Desde la distribución tenemos la responsabilidad y la oportunidad de liderar este cambio, acercando los productos pesqueros y acuícolas a una nueva generación de consumidores. Hacerlo más fácil, práctico y cercano es garantizar que el pescado siga siendo esencial en nuestra alimentación futura.
➡️ Ver más en número 665 Revista Mar
