Pesca

Industria, ciencia, pesca artesanal, acuicultura, diversificación y turismo marinero han coincidido en Galicia en apenas unas semanas. Cuatro encuentros celebrados entre O Grove, Vigo, Foz y Sanxenxo han puesto sobre la mesa muchos de los retos que atraviesa la economía azul: competitividad, relevo generacional, inteligencia artificial, regulación y sostenibilidad para las comunidades costeras.
Octubre ha convertido a Galicia en solo dos semanas en el lugar perfecto de citas para debatir sobre economía azul celebrando congresos, ferias y foros profesionales por toda la región: el XXVIII Foro de los Recursos Marinos y de la Acuicultura de las Rías Gallegas (O Grove), el XIV Congreso Internacional Conxemar FAO MAPA (Vigo), la Interfederativa de Cofradías de Pescadores del Cantábrico Noroeste (Foz) y el Congreso Internacional de Pesca & Turismo (Sanxenxo). Juntos ofrecen una completa instantánea de las preocupaciones actuales del sector: la competencia internacional, la viabilidad de la flota artesanal, la aplicación de la IA en acuicultura o la búsqueda de nuevas fuentes de ingresos vinculadas a las actividades de pescatursimo.
O Grove. Ciencia para el medio
El primero de estos encuentros se celebró los días 1 y 2 de octubre en O Grove. El ForoAcui alcanzó su vigesimoctava edición manteniendo la filosofía con la que nació: poner en contacto investigación, empresas, administración y profesionales para analizar la evolución de la pesca, el marisqueo y la acuicultura.
La conferencia inaugural, impartida por Antonio Figueras, del Instituto de Investigaciones Marinas del CSIC, situó a las rías gallegas como un «laboratorio ambiental» desde el que observar los cambios que experimenta el medio marino. El programa extendió esa mirada científica hacia cuestiones como la adaptación de la acuicultura al cambio climático, la búsqueda de nuevas localizaciones para el cultivo del mejillón, el desarrollo de nuevas especies y la mejora de los sistemas de tratamiento del agua.
La inteligencia artificial tuvo un protagonismo especial gracias a su aplicación en los procesos de monitorización, analítica predictiva, automatización y control de calidad. Un ejemplo de cómo mejorar la gestión cotidiana de los recursos marinos con herramientas hasta hace poco asociadas a otros sectores.
Vigo. Competir en un mercado global
Tres días después, el debate se trasladó a Vigo. El XIV Congreso Internacional Conxemar FAO MAPA reunió el 5 de octubre a representantes institucionales, organismos internacionales, expertos y profesionales de la industria de los productos del mar bajo el lema Smart Blue Leadership.
Abordar la posición de la industria en un mercado global marcado por la incertidumbre geopolítica, la presión regulatoria y la necesidad de mantener condiciones de competencia equilibradas fue una constante en el congreso.
El debate sobre un level playing field global con condiciones de competencia más homogéneas entre operadores sometidos a exigencias regulatorias diferente, convivió con el uso de datos para reforzar la transparencia de la cadena de valor o los cambios en las demandas del consumidor.
El resultado fue un análisis de la economía azul desde la óptica de la competitividad, lo que pone el acento en producir y comercializar mejor, demostrar el origen de los productos, cumplir estándares e incorporar nuevas tecnologías.


Foz. Las preocupaciones de la pesca artesanal
El 9 de octubre, Foz acogió una jornada de trabajo de la Interfederativa de Cofradías de Pescadores del Cantábrico Noroeste. Allí el debate abandonó los grandes mercados internacionales para centrarse en problemas mucho más próximos al día a día de la flota artesanal.
Relevo generacional, renovación de los barcos, costes del combustible, capturas fortuitas de atún rojo y el Plan Nacional de Restauración de la Naturaleza figuraron entre los asuntos tratados. La secretaria general de Pesca, Isabel Artime, defendió durante el encuentro la necesidad de adaptar las medidas públicas a las características específicas de estas flotas y de avanzar en competitividad y relevo mediante el diálogo con el sector.
En Foz quedó claro que la transformación del sector no se juega únicamente en la digitalización o los nuevos mercados asociados a la competencia internacional; cuestiones tan básicas como garantizar tripulaciones, contener costes, renovar buques y hacer compatible la actividad pesquera con nuevas obligaciones ambientales son retos cotidianos para multitud de pequeñas comunidades costeras.
Sanxenxo. Ingresos más allá de las capturas
El calendario gallego se cerró los días 15 y 16 de octubre en Sanxenxo con el Congreso Internacional de Pesca & Turismo, promovido por los ocho Grupos de Acción Local del Sector Pesquero de Galicia dentro del proyecto de cooperación Mar e Rías: Pesca & Turismo.
Más de un centenar de participantes de diez países analizaron las posibilidades del pescaturismo y del turismo marinero como herramientas de diversificación económica para las comunidades costeras. La regulación de estas actividades, su promoción, la comercialización de las experiencias y el papel de los GALP en la formación, acompañamiento y financiación de proyectos estuvieron entre los principales asuntos abordados.
Además, el encuentro tuvo una vertiente práctica. Parte de los asistentes conoció en Sanxenxo la experiencia Mariñeiro por un Día, a bordo de una embarcación de pesca artesanal, mientras otro grupo se desplazó a Cambados para acercarse al trabajo de las mariscadoras de Guimatur.
Poner el foco en la diversificación resulta relevante en un momento de dificultades para garantizar el relevo y sostener rentas en determinadas comunidades pesqueras. En este contexto, buscar nuevas formas de obtener valor del conocimiento, los oficios y el patrimonio que ya existen alrededor del mar representa un reto necesario.
Un mismo sector, con debates diferentes
Estos encuentros muestran hasta qué punto hablar de economía azul es abordar realidades muy distintas. En Vigo se discutió cómo competir en un mercado mundial; en O Grove, cómo aplicar ciencia y tecnología a la producción y gestión de recursos; en Foz, cómo garantizar la viabilidad cotidiana de la pesca artesanal; y en Sanxenxo, cómo generar oportunidades económicas a partir de la pesca.
Pero hay asuntos transversales. La innovación tecnológica ya no se presenta como un escenario lejano, sino como una herramienta imprescindible; el relevo generacional condiciona la continuidad de los oficios y el futuro de las comunidades pesqueras; la sostenibilidad ambiental ha dejado de ser un ámbito segregado de la competitividad y la diversificación gana importancia como respuesta a la necesidad de reforzar la renta.
En apenas unas semanas, Galicia ha concentrado buena parte de las conversaciones que marcarán el futuro inmediato del sector marítimo. Son debates diversos en planos geográficos y económicos pero siempre unidos por una misma pregunta: cómo mantener una actividad vinculada al mar que sea competitiva, sostenible y capaz de seguir ofreciendo oportunidades a quienes viven de ella.
